28 noviembre 2015

Pequeña diferencia para un gran cambio


Me ha tocado, o mejor dicho decidí, la gran fortuna de perderme 11 de los 13 años de Kirchnerismo. Sólo he podido observar esa gran catástrofe desde mucha distancia. Siempre fue incomprensible para mí ese daño auto infligido y totalmente evitable. Qué diferente sería Argentina si López Murphy, sólo 5% detrás de Kirchner allá en el 2013, hubiera hecho un poco más de fuerza. Qué diferente hubiera sido todo si los votantes de Argentina hubieran podido ver más allá del pan y el circo en las siguientes elecciones. Pero bueno, es lo que es y es lo que hay.

Las cosas no han cambiado mucho pero han cambiado dramáticamente. Más o menos la mitad del país continúa proveyendo apoyo a la secta K (no creo que merezca el calificativo de partido), y no es diferente a las últimas elecciones donde también más o menos la mitad votó a favor. La proporciones no han cambiado mucho, pero esa pequeña diferencia que le dió a Macri la victoria significa un mundo de diferencia.

Y primero cabe aclarar, que como siempre lo he dicho, la disyuntiva en el país nunca fue política. No es que se tenía que elegir entre dos líneas de pensamiento político con dos planes estratégicos distintos. La cuestión siempre fue si se iba a dejar manejar y vaciar el país a un grupo de mafiosos ignorantes, que usando la tosquedad de la gente, su poca dignidad y su fácilmente excitables ideologías políticas, mantenían el poder con todas las sucias trampas disponibles. La excesiva cultura futbolera argentina hizo a la población presa fácil de arenga para la tribuna, sin ninguna sustancia.

Qué inmensa alegría ver que ese cáncer se dejó detrás. Es claro que no mucha gente, por no poder verlo desde una perspectiva exterior, entiende la magnitud del daño que se ha hecho. La destrucción de activos tangibles e intangibles, capacidades y reputación ha sido descomunal. Argentina requerirá de muchos años, seguramente muchos más de los que me quedan, de gestión seria y políticas sensibles para poder dejar de ser alguna vez  una republiqueta del tercer mundo. Pero más allá de lo que depare el futuro, es difícil imaginar que algo puede ser peor de lo que pasó.

Desde el exterior, esa pequeña diferencia de un poquito de porcentaje pasando de una mitad hacia la otra, significa un mundo de diferencia. En estos últimos años, cuando interrogado, siempre me he presentado como sudamericano intentando evitar la referencia a Argentina, ya que me provocaba vergüenza. Afuera del país es bien sabido que Argentina es una seudo-democracia con gobernantes con aires de dictadores, con muy poca erudición y con modales groseros, sin capacidad de gestión, con ideas retrogradas y totalmente dedicados a violar las reservas financieras del estado. Es bien sabido que esa gente se mantuvo en el gobierno con inmenso apoyo popular. La inferencia siguiente es que el argentino promedio, entonces, es un opa, un aturdido idiota. Nunca quise ser considerado parte de ese grupo. Sin embargo, este cambio de gobierno, con intensiones al menos de gestionar y aplicar conocimiento, y de mantener una posición decente en el mundo, refresca la visión. Si se entiende que ese gobierno está ahí con inmenso apoyo popular, de repente, sin mucho cambio en las proporciones, el argentino promedio pasa a ser una persona normal. Y ciertamente quisiera estar orgulloso de estar unido a la percepción de mi país de origen. La esperanza existe.


Mis mayores deseos de fortuna y sabiduría en estos muchos años de esfuerzo que seguirán de este cambio de gobierno. Ojalá que la justicia exista y que las cárceles reciban permanentemente a muchos miembros de esta secta K. Ojalá que desaparezca el kirhchnerismo, los peronismos, los feudalismos, los izquierdismos retrogrados y los populismos.Y ojalá que a esa mitad del país que hay que esconder hasta que las generaciones se renueven, esperemos que en la dirección correcta, nunca le toque influenciar decisiones que afecten a mucho más que ellos mismos.


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Es lamentable decirlo, pero Nik ha capturado perfectamente la visión de Argentina que se tiene en el mundo...