09 febrero 2006

De Mate y de Canguros

Nota publicada en 30 Noticias de Rosario


De mate y de canguros.
Guillermo (38 años) es marplatense y se formó como profesional de Sistemas. Emigró hace poco más de un año junto a su familia: Patricia (su mujer), Micaela, Florencia y Lucas (sus hijos).Bajo el título “De Mate y de Canguros” (http://cangurolandia.blogspot.com) ha organizado un blog donde describe las vivencias del grupo familiar en Australia, y donde puede leerse al pie: "Si no tienes el valor de perder de vista la costa, nunca podrás descubrir nuevos océanos”.

La partida.
“Nos movimos de Buenos Aires a Melbourne en diciembre del 2004. El proceso de migración, sin embargo, comenzó 2 años antes. Habiendo tomado la decisión, elegimos el destino creyendo que era uno de los mejores lugares del mundo para vivir, desde la teoría, sin haberlo conocido previamente.Nuestra decisión no se debió, afortunadamente, a ninguna circunstancia específica que nos haya expulsado, sino que fue tomada desde una realidad personal bastante buena, y por eso aparentemente más racional.Las razones son tan variadas como subjetivas. Pero básicamente buscábamos una sociedad más justa, más segura, más coherente, más pacífica, más honesta, más respetuosa. En resumidas cuentas buscamos mayor calidad de vida, y un mejor contexto para darles a nuestros hijos. Aunque no puedo negar que también buscábamos algo de aventura.En ese momento, creo, fue la mejor decisión que podíamos tomar. El tiempo dirá si se cumplen las expectativas de sociedad y de calidad de vida. Pero lo que nadie puede negar es la aventura en la que nos embarcamos.La salida dio fin a una etapa muy emotiva: la de cerrar la continuidad de nuestras vidas en Argentina. Y al mismo tiempo comenzamos otra de la que todavía no podíamos imaginarnos casi nada”.

Destino, Melbourne.
“Melbourne es una ciudad muy bonita y funcional, extendida geográficamente, con cantidad y calidad de parques y reservas, dándole esto un aspecto de ciudad verde. Está recostada sobre una bahía, con cientos de kilómetros de playas de aguas calmas y transparentes. También está bordeada por cordones serranos. La sociedad es multicultural. El porcentaje de personas nacida fuera de Australia o con padres extranjeros es altísimo. El estilo es como de pueblo: la gente tranquila, simple, cordial, abierta y siempre de buen humor. No se ve sufrimiento. No se ve pobreza. No hay muchas preocupaciones. Todo el mundo vive bastante bien. El trabajo es importante, pero no más que el ocio y la familia. Y ese balance se respeta.La honestidad y el respeto por las reglas no dejan de sorprendernos. Uno puede olvidarse lo que sea en cualquier lado, hasta la billetera, y si vuelve varios días después, va a estar en el lugar en que la olvidamos”.

La argentinidad.
“La comunidad local de argentinos es lo suficientemente importante como para mantenernos más que ocupados en el aspecto social. El picadito de fútbol de los sábados y los asados de los domingos siguen siendo un clásico. El dulce de leche santafesino, el dulce de batata Arcor y varias marcas de yerba se consiguen en todos lados”.

El crecimiento.
“La experiencia hasta ahora ha sido muy enriquecedora, poblada de obstáculos a vencer y también de satisfacciones. Insertarse en una sociedad nueva con un idioma nuevo nunca es fácil. Además el extrañar amigos y afectos hace que el proceso de adaptación lleve algo de tiempo. Pero aquí la dificultad principal reside básicamente, aún hablando inglés, en la comunicación limitada. La inserción sociocultural no conlleva en sí misma ningún problema.Una cosa curiosa que nos sucedió es que nos dimos cuenta que después de un tiempo no sabíamos por qué habíamos emigrado. Cuando salimos de Argentina, sabíamos claramente cuáles eran los motivos, y no eran sólo razones teóricas; las sentíamos, las creíamos. Con los meses acá, va pasando que es cada vez más difícil acordarse de por qué vinimos. Pero enseguida podemos enumerar una lista, que ahora parece quizás teórica o forzada para justificar la partida. Y esto sucede, no porque las razones eran inválidas, sino porque nos estamos adaptando a otra forma de vida en donde muchas de las viejas preocupaciones desaparecen, dejan de sentirse y por lo tanto se empieza a desdibujar toda posible comparación entre esto y aquello.Para dar un ejemplo: cuando la inseguridad no es un problema, uno se relaja, deja de estar alerta, deja de mirar a la gente con desconfianza. Luego, inconscientemente la inseguridad pierde sentido, nos olvidamos de ella y por lo tanto desaparece de la lista de razones de la emigración. Y así pasa con el resto.Y contrariamente a lo que se esperaría, los cambios más grandes en nuestro proceso fueron internos y no externos. Hemos cambiado, hemos crecido”.

2 Comments:

At 3/30/2007 12:51:00 p. m., Blogger Crystian dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
At 3/30/2007 12:53:00 p. m., Blogger Crystian dijo...

Muy bueno!, y yo que estaba haciendo en ese momento? por que no me llego la nota! asi me avisapaba antes! :P

 

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