21 mayo 2006

Una argentina en Alemania

Corresponsal invitada:
Verónica en München

El 14 de Enero de 2005 aterricé en Munich. La única persona que me había despedido en Ezeiza era mi mamá y evocar el recuerdo de ese último abrazo me provocaba una angustia ahogante, me dolía saber que con mi partida, la lastimaba.

Al ser hija única, hice muchas cosas por mis viejos, pero también muchas veces hice lo que quise, sin importarme nada lo que me dijeran. Y esta vez, efectivamente, volvía a salirme con la mía, la diferencia era que tenía mucho miedo y me sentía muy chiquitita e indefensa. Ya no me llevaba el mundo por delante.

En Munich me esperaba mi "Pequeno" (sin ñ), mi novio alemán por casi un año y medio. Saber que podía contar con él emocionalmente fue un gran respaldo. Creo que en ese sentido, corrí con ventaja respecto a personas que emigran solos. Porque si bien yo no sabía que era lo que traería este cambio, si sabía que cuando me sintiese infeliz o llorona, él estaría a mi lado para consolarme. Y en momentos de soledad en tierra ajena, cómo se necesita a alguien que te diga "todo va a estar bien"!

La excusa para emigrar fue terminar con esa relación de noviazgo a la distancia que teníamos el Pequeno y yo, vernos por un mes cada 3 meses se estaba tornando insoportable y uno de los dos debía ceder. Y como yo tenía menos por perder, me inscribí en un programa de Universidad Virtual, pedí una visa de estudiante de idioma, hice la valija, y me vine para convivir un tiempo. La idea era, que de ser "compatibles" posteriormente, nos casaríamos. Pero todo a su tiempo.

El primer shock que tuve fue el clima, porque nunca había sentido tanto frío en la punta de mi nariz. El segundo, fue el idioma. Llegue creída que todo el mundo hablaría inglés, y nada que ver. Así que, a aprender a alemán!

La comida tampoco me gustaba. Desde que llegué bajé cinco kilos (y la cuenta regresiva continúa), porque aún no me logro adoptar a los platos típicos de aquí con demasiado gusto. En verano se me facilita, por el hecho de que puedo comer mas verduras y frutas, pero en invierno, con el frío......

Creo que lo que mejor describe la primera sensación al comenzar mi vida acá, es compararme con un niño. Para cualquier cosa necesitaba que el Pequeno me llevara de la manito y eso me hacía sentir demasiado dependiente. Pero una vez que ya pude comunicarme por mis propios medios, salí a la calle a defenderme sola.

Mis amistades consistían en otras chicas y chicos que participaban del curso de alemán, pero la mayoría regresaba a su país al finalizar el mismo. Y entonces Veris se quedaba sin amigos otra vez. Era un golpe duro, pero por suerte la situación cambió y ahora tengo amigas que viven aquí o quieren vivir "para siempre". También comencé a relacionarme mas con alemanes y alemanas y debo decir que no son tan distantes como yo sentía al principio. Pero obviamente, si uno no puede hablar el idioma del lugar en el que está, es lógico que la gente no sea demasiada abierta.

Los meses pasaron y me acostumbré a estar lejos de casa en Buenos Aires. Un día regresé para dar un examen en la Uni y exploté de alegría. A medida que los días pasaban, comencé a extrañar mi vida en München. En ese momento supe, que quizás el mayor miedo que sentía al partir ese día de enero, lo estaba venciendo. Esta ciudad era mi nuevo hogar y ya la estaba adoptando como tal, la extrañaba, la necesitaba, me hacia falta mirar por la ventana y ver la nieve. Eso fue un gran adelanto para mi.

Cuando mi visa se terminó, volví a Buenos Aires. Al principio (y se que puedo sonar re freak) me daba miedo salir a la calle de noche. Simplemente no podía. Con el paso de los meses me acostumbré al ritmo de la ciudad. Los últimos días que pasé allá, comenzaba a palpitar la separación y es como que ese remolino de sensaciones que había experimentado en enero de 2005, había regresado. Menos intenso, pero se hacía nuevamente presente. Muchos recuerdos que una simplemente va llevar siempre consigo, no importa donde esté.

Ya llevo unas semanas nuevamente en München. Si me pongo a mirar para atrás, no me fue nada mal. Ahora, en esta próxima etapa, se presentará el desafío de trabajar en un idioma con el cual aún no me siento 100% segura y de que finalmente, todo eso que habíamos planeado con el Pequeno, se lleve a cabo.

Por lo pronto, el próximo 14 de junio de 2006, luego de casi 3 años de habernos conocido, abandonaré mi apellido para convertirme en la Sra. Röhrl.

by Veris

7 Comments:

At 5/21/2006 03:59:00 p. m., Blogger Guillermo dijo...

Gracias Vero !!!

 
At 5/22/2006 07:59:00 a. m., Anonymous Veris dijo...

Bitte schön!!
Fue un gusto!
Vero

 
At 5/23/2006 12:49:00 a. m., Blogger Maria dijo...

Me encantó la historia, muchos éxitos en tu trabajo y en tu vida al lado de Pequeno
Besos

 
At 5/23/2006 05:45:00 a. m., Anonymous Luciana dijo...

Ja hasta en la sopa la veo a Veris!.... es una Amiga de Fierro...
Guillermo muy bueno tu blog!!.. saludos a todos los compatriotras que esten por aquellas tierras!

 
At 5/23/2006 12:39:00 p. m., Anonymous scariv dijo...

Me gustó mucho la historia, y que bueno que todo vaya llegando a buen puerto.
Mucha suerte, y felicidades por el camino que vas construyendo.
Seguramente estaré visitando el blog.

 
At 5/25/2006 07:34:00 a. m., Anonymous Veris dijo...

Gracias por sus palabras. Guille, gracias nuevamente :-)

 
At 7/22/2006 03:33:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Your are Nice. And so is your site! Maybe you need some more pictures. Will return in the near future.
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