21 marzo 2007

El regreso del idiota

"Hace diez años apareció el Manual del perfecto idiota latinoamericano , en el que Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa arremetían con tanto humor como ferocidad contra los lugares comunes, el dogmatismo ideológico y la ceguera política que están detrás del atraso de América latina.

El libro, que golpeaba sin misericordia, pero con sólidos argumentos y pruebas al canto, la incapacidad casi genética de la derecha cerril y la izquierda boba para aceptar una evidencia histórica -que el verdadero progreso es inseparable de una alianza irrompible de dos libertades, la política y la económica, en otras palabras, de democracia y mercado-, tuvo un éxito inesperado. Además de llegar a un vasto público, provocó saludables polémicas y las inevitables diatribas en un continente "idiotizado" por la prédica ideológica tercermundista, en todas sus aberrantes variaciones, desde el nacionalismo, el estatismo y el populismo hasta, cómo no, el odio a Estados Unidos y al "neoliberalismo".

Una década después, los tres autores vuelven ahora a sacar las espadas y a cargar contra los ejércitos de "idiotas" que, quién lo duda, en estos últimos tiempos, de un confín al otro del continente latinoamericano, en vez de disminuir parecen reproducirse a la velocidad de los conejos y cucarachas, animales de fecundidad proverbial. El humor está siempre allí, así como la pugnacidad y la defensa a voz en cuello, sin el menor complejo de inferioridad, de esas ideas liberales que, en las circunstancias actuales, parecen particularmente impopulares en el continente de marras.

Pero ¿es realmente así? Las mejores páginas de El regreso del idiota están dedicadas a deslindar las fronteras entre lo que los autores del libro llaman la "izquierda vegetariana", con la que casi simpatizan, y la "izquierda carnívora", a la que detestan. Representan a la primera los socialistas chilenos -Ricardo Lagos y Michelle Bachelet-, el brasileño Lula da Silva, el uruguayo Tabaré Vázquez, el peruano Alan García y hasta parecería -¡quién lo hubiera dicho!- el nicaragüense Ortega, que ahora se abraza con, y comulga con frecuencia de manos de su viejo archienemigo, el cardenal Obando.

Esta izquierda ya dejó de ser socialista en la práctica y es, en estos momentos, la más firme defensora del capitalismo -mercados libres y empresa privada- aunque sus líderes, en sus discursos, rindan todavía pleitesía a la vieja retórica y de la boca para afuera homenajeen a Fidel Castro y al comandante Chávez.

Esta izquierda parece haber entendido que las viejas recetas del socialismo jurásico -dictadura política y economía estatizada- sólo podían seguir hundiendo a sus países en el atraso y la miseria. Y, felizmente, se han resignado a la democracia y al mercado.

La "izquierda carnívora", en cambio, que, hace algunos años, parecía una antigualla en vías de extinción que no sobreviviría al más longevo dictador de la historia de América latina -Fidel Castro-, ha renacido de sus cenizas con el "idiota" estrella de este libro, el comandante Hugo Chávez, a quien, en un capítulo que no tiene desperdicio, los autores radiografían en su entorno privado y público con su desmesura y sus payasadas, su delirio mesiánico y su anacronismo, así como la astuta estrategia totalitaria que gobierna su política.

Discípulo e instrumento suyo, el boliviano Evo Morales, representa, dentro de la "izquierda carnívora", la subespecie "indigenista", que, pretendiendo subvertir cinco siglos de racismo "blanco", predica un racismo quechua y aymara, idiotez que, aunque en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Guatemala y México carezca por completo de solvencia conceptual, pues en todas esas sociedades el grueso de la población es ya mestiza y tanto los indios como los blancos "puros" son minorías, entre los "idiotas" europeos y norteamericanos, siempre sensibles a cualquier estereotipo relacionado con América latina, ha causado excitado furor.

Aunque en la "izquierda carnívora", por ahora, sólo figuran, de manera inequívoca, tres trogloditas -Castro, Chávez y Morales- en El regreso del idiota se analiza con sutileza el caso del flamante presidente Correa, de Ecuador, grandilocuente tecnócrata, quien podría venir a engordar sus huestes.

Los personajes inclasificables de esta nomenclatura son el presidente argentino, Kirchner, y su guapa esposa, la senadora Cristina Fernández (y acaso sucesora), maestros del camaleonismo político, pues pueden pasar de "vegetarianos" a "carnívoros" y viceversa en cuestión de días y a veces de horas, embrollando todos los esquemas racionales posibles (como ha hecho el peronismo a lo largo de su historia).

Una novedad en El regreso del idiota sobre el libro anterior es que ahora el fenómeno de la idiotez no lo auscultan los autores sólo en América latina; también en Estados Unidos y en Europa, donde, como demuestran estas páginas con ejemplos que producen a veces carcajadas y a veces llanto, la idiotez ideológica tiene también robustas y epónimas encarnaciones. Los ejemplos están bien escogidos: encabeza el palmarés el inefable Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique , tribuna insuperable de toda la especie en el Viejo Continente y autor del más obsecuente y servil libro sobre Fidel Castro -¡y vaya que era difícil lograrlo!-, y lo escolta Noam Chomsky, caso flagrante de esquizofrenia intelectual, que es inspirado y hasta genial cuando se confina en la lingüística transformacional y un "idiota" irredimible cuando desbarra sobre política.

La Madre Patria está representada por el dramaturgo Alfonso Sastre y sus churriguerescas distinciones entre el terrorismo bueno y el terrorismo malo, y los premios Nobel por Harold Pinter, autor de espesos dramas experimentales raramente comprensibles y sólo al alcance de públicos archiburgueses y exquisitos, y demagogo impresentable cuando vocifera contra la cultura democrática.

En el capítulo final, El regreso del idiota propone una pequeña biblioteca para desidiotizarse y alcanzar la lucidez política. La selección es bastante heterogénea pues figuran en ella desde clásicos del pensamiento liberal, como Camino de servidumbre , de Hayek, La sociedad abierta y sus enemigos , de Popper, y La acción humana , de von Mises, hasta novelas como El cero y el infinito , de Koestler, y los mamotretos narrativos de Ayn Rand El manantial y La rebelión de Atlas . (A mi juicio, hubiera sido preferible incluir cualquiera de los ensayos o panfletos de Ayn Rand, cuyo incandescente individualismo desbordaba el liberalismo y tocaba el anarquismo, en vez de sus novelas que, como toda literatura edificante y propagandística, son ilegibles.)

Nada que objetar, en cambio, a la presencia en esta lista de Gary Becker, Jean François Revel, Milton Friedman y (el único hispano hablante de la selección) Carlos Rangel, cuyo fantasma debe sufrir lo indecible con lo que está ocurriendo en su tierra, una Venezuela que ya no reconocería.

Pese a su buen humor, a su refrescante insolencia y a la buena cara que sus autores se empeñan en poner ante los malos vientos que corren por América latina, es imposible no advertir en las páginas de este libro un hálito de desmoralización. No es para menos. Porque lo cierto es que, a pesar de los casos exitosos de modernización que señala -el ya conocido de Chile y el promisorio de El Salvador, sobre el que aporta datos muy interesantes, así como los triunfos electorales de Uribe en Colombia, de Alan García en Perú y de Calderón en México, que fueron claras derrotas para el "idiota" en cuestión- lo cierto es que en buena parte de América latina hay un claro retroceso de la democracia liberal y un retorno del populismo, incluso en su variante más cavernaria: la del estatismo y colectivismo comunistas.

Esa es la angustiosa conclusión que subyace a este libro afiebrado y batallador: en América latina, al menos, hay una cierta forma de idiotez ideológica que parece irreductible. Se le puede ganar batallas pero no la guerra, porque, como la hidra mitológica, sus tentáculos se reproducen una y otra vez, inmunizada contra las enseñanzas y desmentidos de la historia, ciega, sorda e impenetrable a todo lo que no sea su propia tiniebla."

por Mario Vargas Llosa


8 Comments:

At 3/21/2007 10:53:00 p. m., Blogger Carlos dijo...

EL ARTE DE LA VENTAJA
Libro virtual para descargar en

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Manual práctico para sobrevivir con astucia en el mundo. Lo que te han contado no es suficiente para triunfar: los conocimientos de este libro se aplican de forma inmediata con resultados excelentes.

Mas libros en
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At 3/22/2007 12:17:00 a. m., Blogger Guillermo dijo...

Hey Gustavo, a pesar de que a Mario no le gusta nada los libros de Ayn Rand, el que me mandaste lo estoy llevando bien, mas lento de lo que me gustaria, pero bien.
Es cierto que no es formacional, pero es bien divertido!!
Salutte.

 
At 3/22/2007 01:48:00 a. m., Blogger Henry y Nora dijo...

hola Guillermo! salió El Salvador a relucir en tu blog!
pues si, la verdad es que nuestro país está avanzando mucho desde el área macroeconómica, desde el punto de vista del turismo estamos mejorando mucho, la microeconomía es la que todavía nos falta mucho por andar...pero ahi vamos avanzando
lo malo es que todavia hay mucha gente en el partido de oposición y casi el 45% de votantes que están mas retrógados que nunca, sin visión de país, sin ánimos de concertar para nada....y creeme que si algun dia, que ojala nunca llegue, gana este partido, tendremos que estar a la par de chavez y de morales....y por si las dudas, mejor agarramos ya para australia!
de todos modos, que bueno que la percepción de El Salvador vaya mejorando en el mundo
Un saludo desde el pulgarcito de centroamerica!!

Nora Astrid

 
At 3/22/2007 01:15:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Luego que leas acerca de la "estrella" del libro podras imaginar porque el auge de venezolanos emigrandoa Australia y a otros destinos...

 
At 3/23/2007 09:37:00 p. m., Anonymous marcelo dijo...

LA realidad es que el propagandismo de izquierdas es tan deleznable como el de derechas, ¿o no?...con lo cual Vargas Llosa no es ni por asomo, una opinión a tener en cuenta.
En fin, que Gracias Dios que en América latina, al menos, haya una cierta forma de idiotez ideológica irreductible, porque de lo contrario estaríamos peor que Africa.
En vez de leer tanto libro basura escrito por "filosofetes" que sólo han salido del campus universitario para proveerse de sus dosis de hachis y lsd, mejor seria leer a Eduardo Galeano, un tío que escribe desde el lugar donde nacio y vive...que ha caminado cada rincon de la america hispanohablante y ha conpartido cada gota de miseria con sus hermanos.
"LAs venas abiertas de America LAtina" (un libro serio de historia para entender el presente) y "Patas arriba" (un libro serio escrito en tono de humor para enterarse de lo que no quieren que nos enteremos.

saludos
marcelo

PD. Acabo de enterarme que El Salvador de los Escuadrones de la Muerte se esta conviertiendo en poptencia economica de Centro America. ¿es un chiste verdad?

 
At 3/24/2007 05:22:00 p. m., Anonymous Gustavo dijo...

bueno si mal no recuerdo el que escribe esta nota es el padre de uno de los autores del libro...
creo que es casi como tu mama mostrando el diario clarin y la capital puerta por puerta... que va a decir un padre sobre su nene ??? jajaja mas alla de eso vargas llosa siempre me payo simpatico... que critique a ayn rand me parece bien y en cierta forma tiene razon, las ideas de ayn rand son buenas pero los libros muy muy pesados de leer...

saludos desde kiev

gustavo
cuando termines la rebelion de atlas avisame y te mando el manantial jajajaja, aunque en realidad el orden de lectura deberia ser al reves...

 
At 4/10/2007 05:16:00 p. m., Blogger Schiz Cum Snake dijo...

Hola, hola.

Hasta donde sé yo, a Ayn Rand no se la considera precisamente una filósofa. Y no es que crea sus ideas sean del todo deleznables, no, lo que yo creo es que muchas de sus posturas son de un racionalismo de cortas miras, inclinado a la compartimentación simplista y reduccionismo. Francamente no me convence.

Yo creo que la diotez latinoamericana (y bueno, en general) no se cura: es palindrómica. No importa si aquellos autodenominados ex-idiotas (me parece que así se describieron en su otro libro) se pasaron de izquierda a izquierda a derecha y derecha (su cambio es más horizontal que vertical): el apego a los dogmas, cualesquiera que sean, es de derechas, condiciona a ver las cosas desde cierto particularismo. Yo he aprendido que así es como funciona la gente. La gente, básicamente, es de derechas. Lo entiendo, pero no siempre lo respeto.

Sin embargo, desprecio a las izquierdas políticas aún más que a las derechas. Han demostrado ser más nefastas, adolescentes tomando decisiones y tanto o más totalitarias que los otros.

 
At 5/19/2007 12:29:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Sobre el libro: “El Regreso del Idiota” de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa.

Lo que enseguida llama la atención de este libro es que tres autores que para el grueso de los lectores mexicanos, son unos perfectos desconocidos, haciendo uso de una arbitrariedad infantil, le llamen idiotas (en términos políticos) a gente como Noam Chomsky, quien es el autor vivo más citado del mundo (como lo reconocen aun sus críticos) y según el New York Times: “aunque controvertido, el intelectual vivo más importante” o como Harold Pinter, Premio Novel de Literatura.

Bien, de la misma manera en que los marxistas niegan su fanatismo por el ídolo, estos tres autores niegan su patente fundamentalismo de mercado, usando una frase, que los tres geniecillos usan en el Cáp. 15, del filósofo Revel: “Todo ideólogo, en efecto, cree y consigue hacer creer que tiene un sistema explicativo global fundado sobre pruebas objetivas” y les llama idiotas a los que no comulgan con su sistema (agregaría yo).

Otra de las afirmaciones de Revel usada por el trío de geniecillos que se puede argüir en su contra es: “las ideologías, cualquiera que sea su signo, son construcciones teóricas a priori que buscan, ante todo, retener solo los hechos favorables a las tesis que sostienen y omiten las que los contradicen.” Esto es perfectamente evidente en este librillo, por ejemplo en el Cáp. 11 y en otros, analizan el “antiamericanismo” europeo con mucho cuidado de no abordar el tema de la Guerra en Irak (que es clave para explicar las criticas de Europa a EU), y es que la ridícula apología que en todo el libro hacen de Norteamérica se vendría abajo si tuvieran que afrontar los hechos de la abyecta guerra estadounidense por el petróleo ajeno. Solo mencionan dicha guerra someramente para criticar a Zapatero. Otra prueba de que los tres geniecillos solo retienen los hechos favorables a sus tesis es que, cuando critican la pobreza en Cuba no mencionan el bloqueo económico estadounidense impuesto a la isla, como lo haría cualquier estudio socioeconómico serio sobre la economía cubana. Tampoco analizan a fondo el papel de la súper subvencionada agricultura estadounidense (la que solo mencionan tímidamente en el Cáp. 14) para explicar la renuencia de Latinoamérica a integrarse con EU. O bien, cuando pretenden atenuar el papel de EU como interventor bélico en América Latina, critican al sandinismo, a la teología de la liberación y al resentimiento latino contra los norteamericanos pero no mencionan, por ejemplo, que en 1986 el Tribunal Mundial (Corte Internacional de Justicia, órgano judicial de la ONU), fallo una resolución explicita contra EU en la que le ordenaba a esté pusiera fin al “uso ilegal” de la fuerza y a la guerra económica ilegal contra Nicaragua.

En el Cáp. 13 el trío de geniecillos alaban las maravillas que el libre mercado a hecho en varias economías emergentes, y critican la intervención estatal (esto en todo el libro). En el Cáp. 15 citan de nuevo a Revel: “El neoliberalismo no procede de una batalla ideológica ni de un complot preconcebido, sino de una banal e involuntaria comprobación de los hechos: el fracaso de las economías de mandato, la nocividad latente del exceso de dirigismo y los callejones sin salida reconocidos del Estado-providencia.” A este filósofo, igual que a los geniecillos que escribieron el libro en cuestión, les hubiese convenido mucho leer a economistas como el Premio Novel Joseph Stiglitz, que en su obra “Como Hacer que Funcione la Globalización” es muy claro al respecto: “El Este asiático demostró el éxito de una trayectoria significativamente distinta a la del Consenso de Washington, con un papel para el estado mucho mas amplio que el papel minimalista que permitía el fundamentalismo de mercado. Mientras Latinoamérica adoptaba las políticas del Consenso de Washington con más entusiasmo que cualquier otra región. Si unimos los fracasos de Latinoamérica y los éxitos del Este asiático, éstos proporcionaran las mejores razones para rechazar el Consenso de Washington.” Me parece obvió que tampoco conocen las conclusiones de Paul Bairoch, en su tratado: “Economía e Historia Mundial: Mitos y Paradojas” de la Universidad de Chicago, 1993, p. 32, afirma que EU es “El País Madre y el Bastión de Proteccionismo Moderno” (Es uno de los subtítulos del libro). Más generalmente, el autor concluye (pp. 53-54): “Es difícil de encontrar otro caso donde los hechos sean tan contrarios a una teoría dominante que el del impacto negativo del proteccionismo; al menos respecto a lo que a la historia económica mundial le concierne, a partir del siglo diecinueve. En todo caso el proteccionismo condujo a, o al menos era el fenómeno concomitante con, la industrialización y el desarrollo económico.... No hay duda que el liberalismo obligatorio económico del Tercero Mundo en el siglo diecinueve es un elemento principal en la explicación del retraso de su industrialización.”

Para que los lectores no se dejen engañar por este trío de propagandistas, trascribiré un párrafo del último libro de un investigador que realmente conoce la globalización financiera: Alfredo Jalife-Rahme, dice: “no existe la tal entelequia llamada mercado en la desregulada globalización financiera feudal, John Embry Presidente de Sport Asset Management, una importante consultora financiera con sede en Toronto, público un reporte demoledor, “Muévete, Adam Smith: La Mano Visible del Tío Sam” (Business Wire 6 de septiembre del 2005) en la que concluye que el “gobierno de EU ha intervenido para apoyar al mercado bursátil tantas veces” que se ha convertido en una “situación muy seria de daño moral con la manipulación del mercado como una característica endémica de la Bolsa de EU.” Como era de esperarse el Reporte Sport ha sido sepultado por los multimedia de EU, por haber revelado “frecuentes intervenciones subrepticias, conducidas a través de las casas financieras de New York favoritas del gobierno, y cuya intervención les concede enormes ventajas sobre los inversionistas ordinarios”. ¿Dónde se encuentra entonces el libre mercado?”

Omar.

 

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