01 abril 2007

Travesías en el transporte público


Este verano mi suegra Carmen pasó los 3 meses con nosotros, mitad de los cuales, por supuesto, fueron vacaciones escolares.

Y durante todo Febrero, que acá es el primer mes de clase, Carmen se ofreció a ir a buscar a los chicos a la salida del colegio, y así evitarles el paso por el servicio de cuidado de niños en el que se quedan hasta que Patricia pasa a buscarlos cuando sale del trabajo.

Las dificultades no eran pocas ya que Carmen no habla inglés, no conocía la ciudad, además de que requería tomarse un ómnibus de ida y vuelta para cubrir los pocos kilómetros que separan la escuela de nuestra casa. Sin embargo, provista con un teléfono celular por si algo sucedía, salió airosa de ese mes en el que hasta se hizo alguna que otra amiga de viaje comunicándose con señas y palabras básicas.

Sin embargo el mayor desafío, yo ya lo sabía, no iba a ser el manejarse con el ómnibus, reconocer el camino o salir del paso con cualquier incidente menor en un lenguaje desconocido. Entre los 3 niños que tenía que traer de vuelta a casa estaba Lucas, y para lidiar con él nunca se está lo suficientemente preparado. Todos los días había una anécdota nueva generada por el enano...


Por ejemplo el día que los chicos pidieron tener cada uno su tarjeta prepaga de viaje hasta que llegara el ómnibus, y obviamente hacer ellos mismos el registro automático en la máquina a bordo. Carmen les repartió la tarjeta a cada uno, y cuando el vehículo se estaba acercando, como era de esperarse Lucas no encontraba la suya. Todo el mundo buscó en el piso, en los alrededores, en los bolsillos de Lucas, en su mochila, y nada. Coincidió justo con el hecho que Carmen se había olvidado la billetera y no podía comprar otro pasaje. Así que usando a Micaela como interprete, le explicó la situación al chofer, quién los dejó pasar sin que Lucas registrara su tarjeta. Una vez en viaje, los chicos se sacaron el sombrero que usan para la escuela, y el pasaje apareció debajo del sombrero de Lucas, apoyado sobre su cabeza...


Otro temita con Lucas es que es fanático por los botones ( no se a quién sale ). Ve un botón y no se puede contener, tiene que tocarlo. Asi es que viajar en transporte público con él tiene sus vueltas. Hasta que Carmen pudo detectarlo, durante algunos viajes, el pobre chofer paraba cada vez que le tocaban el botón de stop, y cuando miraba a ver quién bajaba, no había nadie. Y así seguía el viaje, parando una y otra vez, hasta que obviamente mirando por el espejo alguna vez lo agarraban a Lucas con las manos en la masa, y Carmen se tenía que bancar la protesta del chofer sin entender ni medio que le estaba diciendo.


Pero entre tantas cosas que pasaron en ese mes, una de ellas llamó la atención porque sólo puede pasar acá. En uno de sus viajes, al bajar cerca de casa con los 3 chicos y las 3 mochilas de escuela, Carmen se olvidó la cartera, conteniendo dinero, documentos, teléfono, etc, sobre un asiento del ómnibus. Fue cuando éste se había ido que se dio cuenta. Así que esperaron y pararon al siguiente colectivo de la misma linea, y usando otra vez a Micaela como interprete, le explicaron la situación al chofer. Éste llamó por radio al chofer del vehículo original, quién en el momento se levantó y encontró la cartera donde había sido dejada, y avisó por radio que en la siguiente vuelta del recorrido se la devolvería, cosa que por supuesto sucedió.

8 Comments:

At 4/01/2007 11:09:00 a. m., Blogger No soy yo cuando me enojo dijo...

Amo leer las aventuras de Lucas!. Lo mas gracioso es que mi hermano menor se llama igual y hacia las miismas cosas! nos hacia pasar cada papelón... pero siempre nos terminaba matandonos de risa. Un saludo, muy bueno el blog.

 
At 4/02/2007 08:54:00 p. m., Anonymous Gustavo dijo...

igual que en buenos aires!!!!
quien se va a llevar lo que no es de el ??? bueno analizandolo un poco mas a fondo creo que en argentina pasa al reves uno "pierde" la cartera cuando esta arriba del omnibus y no por que se la olvide al bajar...

y lukas un maestro pero si yo fuera el chofer o un pasajero apurado lo cago a patadas jajajaja

saludos desde kiev

 
At 4/02/2007 10:15:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

En gral no pasa en Argentina esto que contas, pero nunca me olvido de los casos en los que alguien devuelve un portafolio con 50 000 dolares.

1ro. no se como puede hacer alguien para olvidarse un portafolio con 50 000 dolares.

2do. sale en todos los diarios y la persona que fue honesta gracias si recibe algo por la gauchada.

Pero en gral, estos casos terminan mal. En Canada es igual que como contas. Si la gente pierde unas llaves en un parque, alguien las pone en la entrada, pero nadie cambia la escena del crimen.

Ricardo

 
At 4/03/2007 02:36:00 a. m., Blogger Nata dijo...

Jajajajjajaa que buena anecdota. Con todas las travesuras de Lucas creo que podrias escribir un libro titulado "Las aventuras de Lucas".

 
At 4/03/2007 06:04:00 a. m., Blogger Maria dijo...

es triste que nos sorprendan estas cosas cuando deberia ser lo normal, pero nos falta actitud, voluntad, respeto por el otro y sobre todo EDUCACION si no se solucionan o corrige las bases todo lo que se construya sobre ella es obsoleto.
Besos

 
At 4/04/2007 09:43:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Pobre mujer, me imagino el stress del momento, con los chicos, sin poder comunicarse, habiendo perdido sus documentos.

Ahora es para el anegdotario:)

Saludetes

Paula

 
At 4/05/2007 12:12:00 a. m., Blogger Tatu Carreta dijo...

y...es Australia. Tengo entendido que aca en Argentina es igual igual que alla..pero al reves ;).
Guille, trate de mandarte varios mails pero no obtuve respuestas, tienes problemas con el correo?

 
At 4/06/2007 10:07:00 a. m., Blogger Guillermo dijo...

Hola Tatu. Tengo algunos cuantos emails pendientes de contestacion todavia, pero no veo nada tuyo...

 

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