Benjamina de Selección
El Voleyball en Australia, en lo que se refiere a la maquinaria para formar los equipos de competencia internacional, está organizado de una forma bastante particular. Existe una estructura nacional que va reclutando, entrenando y haciendo competir y ascender jugadores. Y esa estructura es alimentada por un proceso totalmente distribuído de detección de jugadores con potencial. En todas las escuelas y clubes existe la práctica de observar, y cuando jugadores con potencial son detectados, se los remiten a las pruebas de selección de cada metropoli o región. Una vez ahí, estos jugadores entran en un programa de entrenamiento muy intenso, y van ascendiendo y compitiendo para llegar a la selección del estado, y luego a la selección nacional para así exponerse a las competencias internacionales.
El reclutamiento de nuevos jugadores en general se hace en las 2 categorías iniciales: pre-juvenil ( 14 y 15 años) y juvenil (16 años).
La selección femenina del área metropolitana del Melbourne ( Gran Melbourne o GM ) tiene 9 jugadoras en esas dos categorías, y este mes se realizaron las pruebas para el ingreso de nuevas seleccionadas. De varias escuelas y clubes fueron remitidas 5 candidatas, entre ellas Mica.
Pasar esa prueba significaba no sólo entrar en la selección del Gran Melbourne, y así meterse en el camino a la selección nacional; sino también entrar a un exclusivo (y demandante) programa de entrenamiento de atletas de élite. El programa incluye entrenamiento bisemanal en voley tradicional y de playa, sesiones de gimnasia y estiramiento todas las semanas, semanas de entrenamiento intensivo, preparación psicológica deportiva, nutricionismo, acompañamiento con análisis biomécanico, evaluaciones fisiologicas, reclusiones y campamentos de entrenamiento, y viajes para competencias contra otras ciudades.
Realmente fue un orgullo recibir la invitación para Mica, aumentado por el hecho de que se trataba de una excepción. Ella es clase 96 ( 13 años ), y esta estructura de selección no tiene ninguna participante tan joven. Había que ser clase 95 a 93 para presentarse en las pruebas de selección de este año.
En particular me llegó una notificación del director del programa para el estado de Victoria, en la que me decía que quería probarla en la seleccion de GM, ya que le había llegado una recomendación del entrenador de voley de la escuela de Mica, diciéndole que ella era llamativamente talentosa. ( Mica es formalmente reconocida en su escuela, que está invicta en el campeonato estatal, la jugadora más valiosa de su categoría ). Y tambien me dijo que no me preocupara por ella, que en caso que pasara el proceso de selección, le ofrecerían un programa de entrenamiento más liviano que el resto del equipo (saltear algunas prácticas), ya que siendo la atleta más joven que tendrían, preferían no sobrecargarla hasta el año próximo.
Mica parecía muy emocionada por la oportunidad, pero a la vez muy temerosa de fallar.
Yo decidí ayudarla las semanas previas a la prueba. Me dediqué a enseñarle aquellas cosas del voley que yo conocía y ella todavía no ( alguna posiciones del cuerpo para pegar, saques potentes, y esas cosas )
Y como vi la oportunidad, aproveché a tener las primeras charlas "teológicas" un poco más profundas. Le conté que yo creía que los partidos y las pruebas, como muchas otras cosas en la vida, se ganan o se pierden antes de entrar a la cancha. Y que todo es cuestión de convencer previamente al universo para que juegue de nuestro lado. Si lo hace, es imposible fallar.
Y le conté tambien que eso que mucha gente llama Dios, y que para poder entenderlo lo representan como un viejo barbudo y cascarrabias, y al que todas las religiones len ponen nombres, palabras, ideas, reglas, cuentos y montones de complicaciones, es algo mucho más simple, práctico y funcional. Es en realidad una enorme caja de herramientas increiblemente poderosas, que si lo hacemos positivamente, las podemos usar a nuestro antojo y para nuestro beneficio ( y que por simplicidad yo llamo "universo" ). De hecho esas herramientas estan ahí precisamente para eso, para que las usemos; a pesar de que casi siempre están abandonadas y sin uso. Y luego charlamos bastante de como acceder a ellas y de como usarlas.
Y después de un par de semanas de preparación, y de una última charla filosófica camino al estadio, fuimos a la prueba de 2 horas y media a realizarse en el mayor centro deportivo de Voleyball en el área de Melbourne.
Una vez ahí, la observé jugar. Ciertamente se destacó por sobre casi todas las demás aspirantes. Pero había una enorme diferencia entre todas las aspirantes y las chicas de la selección.
Los padres de las seleccionadas, que miraban desde afuera junto conmigo, entendiendo inmediatamente mi percepción se acercaron y comenzaron a decirme expontaneamente que no me preocupara, que si mi hija entraba al programa, la mejora que tendría en pocas semanas sería abismal, y en poco tiempo estaría al nivel de las demás.
Dos días después de las pruebas (que fueron de voley y de condición física), recibí por carta, junto con toda la documentación correspondiente, la confirmación de que Mica era la nueva Benjamina de la Selección Femenina de Voley del Gran Melbourne.

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