24 abril 2009

Benjamina de Selección

El Voleyball en Australia, en lo que se refiere a la maquinaria para formar los equipos de competencia internacional, está organizado de una forma bastante particular. Existe una estructura nacional que va reclutando, entrenando y haciendo competir y ascender jugadores. Y esa estructura es alimentada por un proceso totalmente distribuído de detección de jugadores con potencial. En todas las escuelas y clubes existe la práctica de observar, y cuando jugadores con potencial son detectados, se los remiten a las pruebas de selección de cada metropoli o región.


Una vez ahí, estos jugadores entran en un programa de entrenamiento muy intenso, y van ascendiendo y compitiendo para llegar a la selección del estado, y luego a la selección nacional para así exponerse a las competencias internacionales.

El reclutamiento de nuevos jugadores en general se hace en las 2 categorías iniciales: pre-juvenil ( 14 y 15 años) y juvenil (16 años).


La selección femenina del área metropolitana del Melbourne ( Gran Melbourne o GM ) tiene 9 jugadoras en esas dos categorías, y este mes se realizaron las pruebas para el ingreso de nuevas seleccionadas. De varias escuelas y clubes fueron remitidas 5 candidatas, entre ellas Mica.



Pasar esa prueba significaba no sólo entrar en la selección del Gran Melbourne, y así meterse en el camino a la selección nacional; sino también entrar a un exclusivo (y demandante) programa de entrenamiento de atletas de élite. El programa incluye entrenamiento bisemanal en voley tradicional y de playa, sesiones de gimnasia y estiramiento todas las semanas, semanas de entrenamiento intensivo, preparación psicológica deportiva, nutricionismo, acompañamiento con análisis biomécanico, evaluaciones fisiologicas, reclusiones y campamentos de entrenamiento, y viajes para competencias contra otras ciudades.




Realmente fue un orgullo recibir la invitación para Mica, aumentado por el hecho de que se trataba de una excepción. Ella es clase 96 ( 13 años ), y esta estructura de selección no tiene ninguna participante tan joven. Había que ser clase 95 a 93 para presentarse en las pruebas de selección de este año.

En particular me llegó una notificación del director del programa para el estado de Victoria, en la que me decía que quería probarla en la seleccion de GM, ya que le había llegado una recomendación del entrenador de voley de la escuela de Mica, diciéndole que ella era llamativamente talentosa. ( Mica es formalmente reconocida en su escuela, que está invicta en el campeonato estatal, la jugadora más valiosa de su categoría ). Y tambien me dijo que no me preocupara por ella, que en caso que pasara el proceso de selección, le ofrecerían un programa de entrenamiento más liviano que el resto del equipo (saltear algunas prácticas), ya que siendo la atleta más joven que tendrían, preferían no sobrecargarla hasta el año próximo.

Mica parecía muy emocionada por la oportunidad, pero a la vez muy temerosa de fallar.

Yo decidí ayudarla las semanas previas a la prueba. Me dediqué a enseñarle aquellas cosas del voley que yo conocía y ella todavía no ( alguna posiciones del cuerpo para pegar, saques potentes, y esas cosas )

Y como vi la oportunidad, aproveché a tener las primeras charlas "teológicas" un poco más profundas. Le conté que yo creía que los partidos y las pruebas, como muchas otras cosas en la vida, se ganan o se pierden antes de entrar a la cancha. Y que todo es cuestión de convencer previamente al universo para que juegue de nuestro lado. Si lo hace, es imposible fallar.

Y le conté tambien que eso que mucha gente llama Dios, y que para poder entenderlo lo representan como un viejo barbudo y cascarrabias, y al que todas las religiones len ponen nombres, palabras, ideas, reglas, cuentos y montones de complicaciones, es algo mucho más simple, práctico y funcional. Es en realidad una enorme caja de herramientas increiblemente poderosas, que si lo hacemos positivamente, las podemos usar a nuestro antojo y para nuestro beneficio ( y que por simplicidad yo llamo "universo" ). De hecho esas herramientas estan ahí precisamente para eso, para que las usemos; a pesar de que casi siempre están abandonadas y sin uso. Y luego charlamos bastante de como acceder a ellas y de como usarlas.

Y después de un par de semanas de preparación, y de una última charla filosófica camino al estadio, fuimos a la prueba de 2 horas y media a realizarse en el mayor centro deportivo de Voleyball en el área de Melbourne.

Una vez ahí, la observé jugar. Ciertamente se destacó por sobre casi todas las demás aspirantes. Pero había una enorme diferencia entre todas las aspirantes y las chicas de la selección.



Los padres de las seleccionadas, que miraban desde afuera junto conmigo, entendiendo inmediatamente mi percepción se acercaron y comenzaron a decirme expontaneamente que no me preocupara, que si mi hija entraba al programa, la mejora que tendría en pocas semanas sería abismal, y en poco tiempo estaría al nivel de las demás.

Dos días después de las pruebas (que fueron de voley y de condición física), recibí por carta, junto con toda la documentación correspondiente, la confirmación de que Mica era la nueva Benjamina de la Selección Femenina de Voley del Gran Melbourne.



21 abril 2009

En Berlín

Este es el capítulo 7 de los 8 pertenecientes a Aventuras en Europa


Llegaba a Berlín un lunes por la mañana, de mi tercera semana de viaje ya, y Alemania me recibía con nieve y mucho frío.


Para este tramo del viaje no había hecho los deberes. Había elegido un hotel a 5 cuadras del punto central de la ciudad, pero no había mirado a que distancia estaba el aeropuerto, ni como acercarme a la ciudad cuando llegara ahí. Me había preparado para Italia y Francia, pero confiaba en que Alemania todo sería claro, fácil y organizado. Y así fue. En el aeropuerto me tomé un tren ...

.... que me dejó en el centro comercial del centro de Berlín, y de ahí caminé 5 cuadras con un mapa que agarré en el aeropuerto. Fácil !


En el camino de entrada a Berlín, y luego en el camino hasta el hotel, me llamó la atención lo poco atractiva que era la ciudad. Todo era masivo, rústico, básico, gris en sentido figurado. Después entendería que había entrado por lo que era la Berlín comunista.



Incluso mi hotel era un ex-edificio de viviendas de la mitad comunista de Berlin.


Me llamó particularmente la atención el nombre del restaurant del hotel...



La habitación single que había reservado ( y la más económica de mi recorrido) terminó siendo un departamento de dos ambientes muy grandes, en donde se acomodaban 4 camas, cocina, living y escritorio. Todo era básico y sensillo, como hecho de a millones, sin ningún toque de singularidad.


Incluso me reí cuando encontre dentro del "departamento", los medidores de agua fría y caliente. Y recordé cuando mi amigo Gustavo me contaba sus anécdotas en Ucrania, y cuando los caños de distribución gubernamental de agua caliente se congelaban, y por lo tanto no había agua caliente para nadie en lo más crudo del invierno.



Cuando luego recorrí la Berlín Occidental y la Berlín reconstruida, el panorama cambió significativamente. Una ciudad moderna y llena de vida y de color se descubrió frente a mis ojos.



Con las alemanas, en la impresión inicial, me pasó lo contrario de lo que me pasó con la ciudad. Me parecieron lo mejorcito que había visto en Europa (mirando así por arriba por supuesto, ya que yo no soy de prestarle mucha atención a esas cosas). Pero la verdad es que esta percepción no puede ser considerada muy objetiva. El tiempo que llevaba de viaje, más el frio intenso, ese que quema los labios, habían hecho que mi objetividad ya se hubiera ido al demonio…

Entre una cosa y otra, después de llegar y acomodarme, salí del hotel algo después de las 2 de la tarde, y lo último que había ingerido había sido el desayuno a las 6:30 en Roma. Y como entre Barcelona y Roma había acostumbrado a mi estómago terriblemente mal, en ese momento tenía una urgente necesidad por comida.

Caminé un par de cuadras desde el hotel y llegué a una de las 60 ferias navideñas que ya se habían montado en la ciudad.

El frío era intenso, mi hambre acusiante y de la feria salia un olor delicioso a comidas calientes.

Así que me hice el tour de la feria completo. Primero ataqué a las salchichas en sus distintas variedades. Me comi un Bratwurst primero y un Krakauer después.

Luego una porción de champiñones saltados con salsa de hierbas ( el platito apoyado ahí arriba es el mío )...


Después unas crepes....


y finalmente buñuelos.



Ciertamente exageré. Al menos los buñuelos estuvieron de más.


Estas ferias serían mi provisión de alimentos durante mi estadía berlinesa. En unos de esas pasadas, me encontré con una salchicha de medio metro ....

... e inicialmente, debo reconocerlo, me tentó. Pero después, cuando la vi de cerca me dio impresión. Ya había comido salchichas de distintos tipos – Bratwurst, Krakauer y Bockwurst -, y con eso ya era suficiente. ( Si, ya sé, esto suena demasiado promiscuo )



Durante mi caminata, me encontré con unas chicas promocionando un circo, que cuando les hice un gesto con la cámara enseguida se juntaron muy contentas y posaron para mí.



El único que vino protestando fue el enano...

Ciertamente tuve la oportunidad de recorrer todos los puntos importantes de Berlín, y tomar todas las fotos típicas de la ciudad.





En parte del recorrido caminé con dos chicas españolas ( de Madrid y de Vigo ) que sacaron mis fotos, mientras yo sacaba las de ellas. ( toda una necesidad del turista solitario )







Si bien todo lo que había que ver era recorrible a pie en el día, subi a un hop-on hop-off bus ( bus turístico que pasa cada 30 minutos y que se puede bajar y subir tantas veces se quiera), para evitar estar todo el dia a la intemperie.


Así, con la compañía de un guía turística, algo suelta de piernas, recorrí toda la ciudad por tramos, para recuperar el calor después de mis largas caminatas.


Un punto importante fue la visita del monumento al Holocausto...



Y por supuesto me fuí a conocer el Check Point Charlie, el más famoso de los pasos fronterizos del Muro de Berlín...

Y vi la réplica de la última bandera del Kremlin...


Por supuesto no podía dejar de ver lo que más me había atraído a agregar Berlín en mi recorrido: el Muro.

Y así me traje conmigo un pedacito de esa pared que dividió el mundo libre del nefasto regimen comunista.


También vi el recordatorio a todos los que murieron acribillados intentando escapar de Berlín Oriental.

Afortunadamente, aunque los muertos fueron cientos, fueron sólo un pequeño número comparado a todos los que lograron cruzar exitosamente. El modelo comunista tiene la característica que no genera incentivos para que los individuos exploten su real potencial, causando que todo se haga mediocremente y finalmente se resquebraje (Es decir tiende a achatar la productividad de toda la comunidad, cuando esta es grande, al nivel de los individuos menos productivos ). Por suerte los guardias del muro no fueron una excepción.

Para no cortar con la costumbre de subir por escaleras a estructuras que dominan las vistas de las ciudades, en Berlín subí al tope de la Torre de la Victoria.



Las fotos están acá:



La nieve me acompañó hasta el martes a la noche, cuando tomaría el vuelo hacia mi última escala europea: Londres.