Verano en Invierno
Y luego Sansón, el vagabundo que hace todas sus comidas y la busca de mimos en casa ....
Después fue Coco quién se incorporó a la familia...
Sin contar que de tanto en tanto Gandalf (mascota de unos amigos ) se queda a dormir algunos días en casa ...
Y está semana se agregó Sam ( Samantha )...
Sam es una Kerry Blue Terrier pura de 9 semanas que los chicos rescataron de la perrera...
Menos mal que di la instrucción bien clara !
Sino me hubiera encontrado hasta canguros dentro de casa !!

El primero fue subestimar que tanto más cara es la capital inglesa respecto de otras capitales europeas. Me di cuenta de eso cuando llegué al hotel.
Para las estadías había pagado por Internet hoteles de 65 a 80 euros la noche. Eso me daba acceso a hotelitos sencillos, prolijos y centralmente ubicados en las capitales europeas. Cuando vi lo que me tocó por ese dinero en Londres, me di cuenta que había cometido un error. Si bien el exterior no daba ninguna pista para sospechar de nada extraño, mi habitación estaba en un tercer piso por escalera. Luego cuando entré a mi habitación vi que el único lugar para apoyar la valija era arriba de la cama, que era lo único que habia adentro de la mini-habitación, puesta a presión. También había un minúsculo baño, que era mas incómodo que el baño de un avión. Todo de un aspecto bastante desagradable, además de que el piso parecía tener una ligera inclinacion. Pero ya estaba pago y no iba a pasar mucho tiempo despierto en la habitación, así que me quedé.
El segundo error fue no haber hecho los deberes para la llegada, como lo hice en las ciudades latinas. Supuse que la forma de orientarme para llegar desde el aeropuerto hacia el hotel iba a ser mas que obvia, pero no fue así. Cuando llegué casi a media noche al aeropuerto internacional de Luton que está a 51 km del centro de Londres, y que no tiene estación de tren incorporada, la cuestión no fue sencilla, mayormente por la hora y la ausencia de gente que pudiera informarme.
Caminé mucho por la ciudad y, por supuesto, tomé muchas fotografías.
En época de preparación para la navidad, por momentos me pareció estar caminando por New York. No sólo por el frio, sino por el estilo de las tiendas, las calles y la gente.
Por supuesto, no pude evitar ir a las famosas jugueterías Hamleys y comprar algo para los chicos.
La ciudad en general me presentó una faceta muy señorial.
En Australia la proporción de inmigrantes ingleses es no despreciable, y durante estos años me ha tocado interactuar con muchos de ellos. Y lo remarcable es que ninguno de ellos me decepcionó, contrastando ampliamente con los australianos. Todos los ingleses que he conocido me parecieron intelectualmente rápidos, bien educados, confiables, saben de lo que hablan, con chispa, y tienen un estilo mucho más refinado que el local.