Algo que la mayoría de los futuros inmigrantes ignora, y que la mayoría de los emigrados no siempre perciben, es que desde mismo instante que se comienza un viaje de emigración, se cae irremediablemente bajo la influencia de las poderosas, incontenibles e irreversibles fuerzas de la Teoría General de la Relatividad Emigratoria. Estas fuerzas, de dramáticos efectos, y que no deberían ser ignoradas, acompañarán por siempre la vida de emigrante, afectando no sólo a quien emigró, sino también a todos los afectos y relaciones que se han dejado en el país de origen.
Después del día del picnic hispanoparlante de hace un par de semanas, Patricia me dijo, medio en chiste, medio en serio porque no le di bola en todo el día: "parecías la novia de fiesta , no te quedabas quieto en ningún lado !!!! ".
Esto fue en referencia que me lo pasé saltando de lugar en lugar, de grupete en grupete, saludando a todos y participando en todas las conversaciones. Y así, cuando casi todos estuvieron estables en algún grupo, yo me la pasé girando. Y la verdad es lo menos que podía hacer. Yo conocía a casi todos ( ya sea en forma virtual o real ) y fui quien se contactó con todos para extender la invitación.
Y la participación en diferentes charlas fue interesante, porque me trajo a la memoria cosas de los primeros años de inmigrante que de a poco van quedando en el pasado. En general mi grupo de amigos estable tiene en estas tierras más o menos los mismos años que yo, por lo que que los temas que nos preocupan o interesan van evolucionando, y se alejan cada vez más de los temas en la agenda de los recién llegados. La adrenalina y la ansiedad de los primeros tiempos son ya un recuerdo borroso.
Así que me vi metido de lleno en las conversaciones de esas primeras percepciones y sensaciones. Y de todos los temas, quizás los más interesantes para reflexionar son aquellos que tiene un hilo conductor en especial: la gradual e incesante pérdida de sintonía con la gente que ha quedado atrás, en nuestros países de origen.
Incentivado por ese tema, me puse a reflexionar e intenté masajear mentalmente, para mi propio provecho, una explicación o analogía que me ayudara a entenderlo…

La teoría de la relatividad, desarrollada por Einstein hace un siglo, es una teoría relacionada al movimiento de los cuerpos, a los campos gravitatorios y a los sistemas de referencia. Habla de cosas interesantes como la inseparable relación entre aceleración y la gravedad, y de la curvatura del espacio-tiempo.
Pero prestando atención a una perspectiva en particular, y haciéndolo muy sencillo, la teoría de la relatividad describe lo que sucede con lo que perciben dos personas que se mueven a distinta velocidad.
Einsten afirmó que dos observadores viajando a diferente velocidad obtendran diferentes medidas (objetivas) respecto del tiempo y del espacio ( distancias ) para describir la misma serie de eventos. Esto quiere decir que la percepción de tiempo y espacio no es absoluta, sino que depende del estado de movimiento del observador, dicho de otra forma, es relativa al observador.
Y por más que creamos que alguna vez estamos muy quietos paraditos en algun lugar, nos movemos con el giro de la tierra sobre su eje, recorriendo hasta 40000Km cada 24 horas; estamos recorriendo la orbita alrededor del sol a velocidad astronómica, estamos girando con todo el sistema solar dentro de la Via Láctea a muchísima más velocidad, y nos estamos moviendo con toda la galaxia, alejandonos de otras, todavía en la onda expansiva del Big Bang, a impensable velocidad. Es decir, aunque la teoría de relatividad hable de movimiento, es aplicable a cada partícula del universo, todo el tiempo.
Esta teoria es ciertamente perturbadora, ya que dos personas con idénticos relojes e idénticas reglas, si se han movido a distinta velocidad, presentarán distintas ( pero correctas) medidas de tiempo y distancia de lo que han visto y vivido. En particular, cada una habrá (organicamente) envejecido a un ritmo diferente a la otra. En particular, cuando la tecnología lo permita, un joven astronauta después de haber viajado durante un corto período de tiempo según su propio reloj a altísimas velocidades, cercanas a la velocidad de la luz, cuando regrese a la Tierra, encontrará que toda la gente a la que conocía ya murio de vieja hace mucho tiempo.
En simples términos, si dos personas no se mueven juntas a la misma velocidad, al volver a juntarse cada una notará un dramático cambio en la otra, pero no en si misma. No es ciencia ficción, es ciencia natural pura.

¿Y que tiene que ver la Teoría de la Relatividad Gravitatoria, con lo que se charló en el picnic respecto de la pérdida de sintonía con los lugares de origen?
Aquí es cuando introduzco mi Teoría de la Relatividad Emigratoria ( patent pending ):
"Quien emigra de un pais subdesarrollado a uno desarrollado, o viceversa, pasa a estar bajo los efectos de la Teoría de la Relatividad Emigratoria, que impactará para siempre las percepciones que compartía con la gente de su país de origen. La gente que encontrará cuando regrese no es la misma, como él o ella tampoco es la misma persona. Nadie ha cambiado respecto del lugar en el que se ha estado viviendo, pero como los países y las culturan viajan a velocidad distintas, los sistemas de referencia se han distanciado y transformado, distanciando irremediablemente a las personas."

¿Cuál es la diferencia entre un país desarrollado y uno desarrollado? Precisamente la velocidad a la que viajan; entendiendo como velocidad el ritmo al que la poblacion general mejora su nivel de vida, en todos los posibles aspectos: dignidad, respeto, libertad, capacidad adquisitiva, salud, vida familiar, seguridad, trabajo, ocio, tranquilidad, etc.
Cuando se emigra de un desarrollado a otro desarrollado, el cambio, el distanciamiento no se produce, ya que ambos países continúan viajando a similares velocidades. La conversación entre un londinense en Melbourne y un londinense en Londres se mantendrá igual, salvo que el londinense en Melbourne se jactará ahora del clima, de la playa, y del tamaño de la casa en la que vive. Pero la distancia entre las vivencias y la línea evolutiva de las personas se mantendrá invariable. Ambos pueden ir y volver de un país a otro sin notar grandes transformaciones.
Cuando se emigra, por ejemplo, de Argentina a México o de México a Argentina, las distancias y el tiempo no se expande ni se contrae, todo se mantiene más o menos en el mismo plano de referencia.
Pero cuando se emigra desde Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú, México o de cualquier país subdesarrollado hacia Australia, hay que prepararse para los efectos lentos pero contundentes de la Teoría General de la Relatividad Emigratoria
En el caso particular de varios países sudamericanos, como en el caso de Argentina, los efectos se encuentran potenciados , porque no es un problema solo de velocidades relativas, sino también de dirección: Argentina, en cuanto a calidad de vida se refiere, en cuanto a parametros de desarrollo global, va negligentemente hacia atrás sin vistas de que la dirección pueda ser cambiada en un horizonte de tiempo razonable.
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¿Cómo dos coanoflagelados a partir de un cambio minúsculo en sus ambientes, imperceptible en un instante de tiempo, millones años atrás, terminaron siendo un jaguar por un lado y un elefante por otro?
¿Cómo aquél amigo entrañable de la infancia, del que no nos separabamos nunca, terminó siendo un total desconocido e incompatible en intereses y personalidad, cuando lo encontramos de nuevo algunas décadas después?
La ley de Relatividad Emigratoria se hace evidente con las grandes distancias, con el cambio de países o de cultura, como la Relatividad Astronómica se hace evidente con distancias y velocidades astronómicas. Pero ciertamente siempre están operando, y con suficiente tiempo cualquier mínimo distanciamiento relativo tendrá los mismos efectos.
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Una confesión recurrente entre los emigrados es que casi nadie se anima a hacer frontalmente una revelación genuina respecto de la nueva vida frente a los antiguos afectos, porque implica atacar frontalmente el sistema en el que la otra persona vive, y por ende a la persona misma por no hacer nada al respecto.
Algunos comentarios de los que vuelven de visita de sus países natales son:
“Todo esta roto, todo esta sucio”
“Como toleran el caos, el ruido, los olores, la contaminación?”
“Todo es un despelote y un descontrol, pero la gente ahí parece aceptarlo!”
¿Y son las cosas realmente diferentes a como eran antes? En general no.
El que vuelve ha estado viviendo con otro sistema de referencia, por lo tanto le cuesta entender (o recordar) lo que está en su viejo sistema de referencia
Pero eso no se confiesa. Sólo a veces la inocencia de un niño puede romper ese acuerdo tácito. Recuerdo en mi vuelta a Argentina con Mica, cuando ella le preguntó a mi hermana: " Tía, como pueden vivir con tanta basura en las calles?". Y solo disparó esa pregunta porque solo pudo percibir lo superficial, lo totalmente evidente a los ojos.
En Argentina, en cualquier balneario, después de un día de multitudinaria concurrencia, la playa queda hecha un asqueroso chiquero ( lo conozco bien como marplatense). Ya en ese entonces me resultaba incomprensible la falta de respeto y cuidado, pero aceptaba tener que vivir con mis compatriotas. En Australia después de un concurrido día de playa no se nota que haya habido gente. Si vuelvo a Argentina, la misma vieja situación no solo será respulsiva, sino inaceptable, como así también la gente que ha producido ese basural.
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Algo similar, pero más sutil sucede con la gente que conocíamos.
Muchas veces se habla de la imposibilidad de las conversaciones genuinas con la gente que quedo en nuestros países. Los valores de un lado y del otro parecen trastocados. Han evolucionado a velocidades y direcciones distintas, y la distancia referencial es cada vez mayor.
Y como cada uno pasa a ser juzgado por la visión del observador, los cambios son demasiado bruscos. Inmanejables. Antes se tenía el mismo punto de referencia, ahora son muy diferentes. Los únicos puntos en común han quedado en el pasado, por eso el pasado es el área más segura para el reencuentro. Todo lo que implique presente y futuro será problemático de conversar.
¿Cómo es posible conversar de cuestiones de tercera y cuarta prioridad, cuando hay problemas inaceptables, de primera prioridad que no se resuelven? – Pero la prioridad para cada uno es diferente.
No se dice lo que se piensa. Muchas veces solo se sigue la corriente. No hay conversaciones totalmente honestas. ¿Cómo se habla sin ser ofensivo? ¿Cómo esperar que entiendan? Los parámetros han cambiado. Los intereses son completamente distintos. La conversación es superficial. En nuestra realidad la realidad del otro es impensable. ¿Como superar eso? Uno siente que la conversación es con un chico, que hay que mantenerla a un nivel que el la entienda en su marco de referencia, sino no entenderá o se enojará. La otra persona debe pensar lo mismo. Todo esto además se complica ya que cada visión es defensiva, teñida de la decisión tomada respecto de la emigración o la no emigración. La objetividad se ausenta.
Y así es que todo se reduce, en general, a una conversación con máscaras.

Como en el caso del astronauta, no hay forma de volver a encontrar la misma persona cuando se regresa, o cuando se habla a la distancia. La nueva persona que encontramos nos puede gustar más, menos o igual. Pero es otra persona. Nosotros también somos irreconocibles a los ojos del otro. Si hubo amistad, probablemente hay que recrearla. Si hubo aprecio, habrá que reencontrarlo. Los cambios son imperceptibles con poco tiempo, pero se vuelven dramáticos con el paso de los años.
Bajo los efectos de la Teoría General de la Relatividad Emigratoria aplicada a países en distinto estado de desarrollo, las personas que fueron nunca se vuelven a encontrar, ya que entre los pliegues del espacio-tiempo han desaparecido para siempre ...