05 febrero 2010

Truco y Mollejas



Hace un tiempo contaba del super evento deportivo-gourmet que reune a algunos argentinos 1 vez al mes en Melbourne : http://cangurolandia.blogspot.com/2009/09/truco-gourmet-club.html

En la última oportunidad, un periodista del Diario La Nación, que estaba en Melbourne para cubrir el Australian Open, se unió a este no menos prestigioso evento. Y decidió relatar lo que vivió en el diario, hace unos poquitos días: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1227873

Quien siga el link previo podrá leer esta nota:

Truco y mollejas

MELBOURNE.- Sábado por la noche; grupo de amigos; vasos con fernet o cerveza pasan de mano en mano. La mesa presenta una variedad magnética: aceitunas, queso, jamón crudo. Se habla de fútbol, de caballos, de juegos de naipes, un poco de política. La parrilla irradia un aroma que engrandece el apetito. Los chorizos están a punto; también las mollejas pasadas por limón, pero el vacío aún se ve jugoso. La escena bien podría transcurrir en un rincón de nuestro país; pero sucede a más de 11.000 kilómetros de Buenos Aires, en Melbourne, donde residen 3500 familias de origen criollo; donde las raíces y la nostalgia hacen que una vez por mes una veintena de hombres se reúnan por el simple hecho de sentir la misma filosofía, más allá de que en la mesa haya individualidades opuestas, como quien se instaló en la ciudad hace dos décadas y es empresario, o quien arribó hace sólo meses y aún busca un empleo.

"La mitad llegó entre los años 70 y 80; la otra parte, a fines de los 90 y en la crisis de 2001. Menem echó a unos y el resto, De la Rúa", dice Pablo, un treintañero que lleva cinco años lejos de Floresta y trabaja como consultor de software. Emilio es cordobés; tiene cerca de 50 años; lleva 20 en Melbourne; es rectificador de camiones, y agrega: "Sentimos alivio cuando vemos los piquetes". Acá arribaron solos o con sus esposas; acá formaron una nueva familia. Festejan las navidades y los fines de año juntos.

Quieren a su país. Siempre, un familiar intenta convencerlos de que regresen. Sólo uno o dos se plantearon la posibilidad. Pero se encuentran con las trabas que impulsaron sus alejamientos y dan marcha atrás. "Cuando volvemos y vemos que todo está peor, que hay más robos, menos trabajo, calles sucias, nos alegramos de habernos ido. Es triste. Acá dormimos con la puerta de la casa sin cerrar con llave", confiesa Pablo, catamarqueño, ingeniero agrónomo.

Hallaron facilidades. No bien se consiguen trabajo, según ellos, "se abre todo". El pueblo aussie vive del crédito; pocos concretan operaciones en efectivo. Una vivienda, un auto, la cuota de la universidad, un juego de sillones, una cafetera: todo se adquiere con un crédito. El fútbol los moviliza, claro. Recuerdan que gritaron el agónico gol de Palermo ante Perú, en vivo, cuando en Australia era de mañana. Sergio, cordobés, fanático de Belgrano, despunta el vicio siguiendo al Victory, el club de la ciudad. "Les enseñé a tirar papelitos", dice sonriendo, y se predispone a jugar al truco. "Sin flor; obvio." La noche se derramó en Melbourne. Se acostumbra dormir temprano. Pero la partida de truco no acaba. El mate se comparte. También, el pan dulce. El momento es agradable; nadie advierte diferencias sociales. Así, juntos, el desarraigo es menos doloroso.

Sebastián Torok

2 Comments:

At 2/06/2010 12:59:00 a. m., Blogger Koalita. dijo...

Hola Guille, ustedes los argentinos son toda una celebridad!!! jajaja. Oye, quería consultarte que posibilidad existe que me contactes con el Sr. Pablo ya que deseo hacerle unas preguntas ya que es ingeniero agrónomo también.

Saludos desde Venezuela.

Koala.

 
At 2/07/2010 03:32:00 a. m., Blogger Ale Marge dijo...

Creo que son todas historias parecidas sea el país que sea donde ahora vivimos.
Felicitaciones por la nota!

 

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