Esta semana se cumplieron 6 años de nuestra llegada a Australia.
Hace seis años me despedia de mis amigos diciendo:
Me estoy moviendo con mi familia a la ciudad de Melbourne, en Australia. Lo hacemos en calidad de residentes permanentes. El destino lo elegimos creyendo que es uno de los mejores lugares para vivir.
Este movimiento no se debe, afortunadamente, a ninguna circunstancia especifica que nos esté expulsando. Es una decisión tomada desde una realidad personal bastante afortunada, y por eso mismo confío un poco más en mi análisis de los escenarios futuros y en la objetividad de la elección.
Las razones son tan variadas como subjetivas. Pero básicamente buscamos una sociedad más justa, más segura, más pacífica, más honesta, más respetuosa. En resumidas cuentas buscamos mayor calidad de vida, y un mejor contexto para darle a nuestros hijos.
No puedo negar que también busco algo de aventura.
Creo que en este momento es la mejor decisión que podemos tomar. El tiempo dirá si se cumplen las expectativas de sociedad y de calidad de vida. Pero lo que nadie puede negar es la aventura en la que ya estoy embarcado.
Y cuando apenas pisamos este país decía:
Nos quedan por delante etapas muy complejas: sentirnos adaptados, sentirnos aceptados y sentirnos amparados.Veremos hasta donde podremos llegar. Pero parados frente a todo lo que hay que avanzar para lograrlas, hoy, parecen objetivos inalcansables. Y por momentos se siente una mezcla de miedo y angustia, al percibir que ya no podemos regresar a la última posición segura. Supongo que el transcurso del tiempo irá facilitando las cosas.
Al cumplirse el primer año decía:
Balance ???
Es muy pronto para hacerlo. Pero con la información que tengo ahora, ciertamente tomaría mucho más facilmente la misma decisión.....
Cambios ???
Contrariamente a lo que se esperaría, los mas grandes cambios fueron internos y no externos ...
Futuro ???
Quizás esta pregunta perdió la relevancia que solía tener.
De cualquier manera este ejercicio nos dejo mucho más flexibles para lidiar con lo que se presente.
Al segundo año decía:
En lo individual estoy satisfecho. La única limitación con la que debo lidiar todavía es con el hecho de no poder ser yo mismo cuando interactúo en Inglés, y conformarme con ser una versión muy parcial de mi mismo. Yo imaginaba que para esta altura estaría resuelto, pero no lo está, y parece que todavía va a faltar bastante. Pero por otro parte, todo lo demás es muy fácil, muy relajado, por lo que aún siendo minusválido en Inglés, no hay mayores problemas, porque el nivel de exigencia es bajo.
En cuanto a lo familiar, todo parece estar relativamente bien asentado, totalmente resuelto el cruce de país, y ya todos con su vida encausada en una realidad diferente, tal como pretendíamos.
El año pasado, al cumplir 5 años, decía:
En términos generales se puede decir que han sido un buen lustro. Algunos errores aquí y allá, pero mayormente aciertos. Ciertamente sigo pensando año tras año que la decisión de emigrar fue una buena decisión. Y cuantos más años pasan las bondades de esa decisión se hacen cada vez más evidentes, como era naturalmente esperable. El plan fue siemple de largo plazo.
Puedo decir sin faltar a la verdad que fue un lustro lustroso.
Y cual es mi balance a los 6 años?
Emigré de mi país de origen antes de encontrar un país de destino. La desilusión y la frustración oradaron mi sentido de pertenencia y me dejaron listo para "adoptar" de nuevo. Y Australia, circunstancialmente, materializó esa de necesidad de continuar en otro lugar.
Estoy muy contento y satisfecho con lo que hemos hecho. No sólo tuve la oportunidad de resolver un problema que se me había presentado en mi vida, sino que literalmente tuve la oportunidad de vivir una segunda vida. El desarrollar todas las facetas de una vida familiar y profesional empezando de cero, y en donde los parametros y muchos elementos básicos son diferentes, significó realmente vivir otra vida. Y quién no disfruta de tener la oportunidad de vivir dos veces?
La intensidad con la que hemos vivido, y todas las cosas que hemos hecho de este lado del Pacífico seguramente hubieran sido impensables o imposibles del otro lado. Seguramente todo hubiera sido una tranquila, o no tanto, continuación de nuestra vida anterior. Es imposible vivir tanta inyección de adrenalina, tantas decisiones y tantos nuevos caminos sin cambios drásticos
Independientemente de evaluar la decisión de emigrar ( y ciertamente ya no es necesario ), estoy muy contento con lo vivido.
La pucha que fue divertido !!