08 julio 2011

Tirando gente del tren

En 6 años y medio en Australia, en esta semana por primera vez que fui testigo de un acto violento. Bueno ... en realidad fui más que testigo, fui cómplice de un acto violento.
Pero comencemos por el principio…



 
Como hacemos una vez por mes, hace unos dias salí de drinks y a cenar con los otros 3 Senior Managers de la división en la cual trabajo. No hay nada que me tiente menos que salir de drinks realmente, pero en este país es importante, ya que el alcohol es el lubricante de las relaciones.

La cosa empezó a la salida de la oficina ( 5 de la tarde ). Primera parada fue en un bar cercano. Yo hice durar una cerveza ( Corona ) la hora que estuvimos ahi. Los demás por supuesto, no bajaron menos de 4 o 5 cada uno. Luego nos movimos a otro bar a hacer lo mismo ( no entiendo para que realmente). Yo de nuevo una cerveza por la hora que estuvimos ahí, los demás acumularon unas cuantas.

Es interesante ver como el nivel de la conversación y el tono de voz se va alterando con la ingesta de alcohol. Yo que me mantengo al margen, sólo con un vaso por hora para no desentonar, lo puedo notar claramente. Los demás, con los cerebros cada vez mas aturdidos por el alcohol, por supuesto que no. Y cuando hay que compartir o confesar información sensible respecto de temas de trabajo, todos sin saberlo, caen en notable desventaja. En fin, ese es el juego y hay que jugarlo.

Cuando dejamos atrás el segundo bar, camino al restaurant paramos en otro pub. En mi honor (ya que el único alcohol que realmente disfruto es el frutal, dulce y liviano) todo el mundo pidió cidra. Continuamos nuestra caminata y entramos a una tienda de alcohol, a comprar vino para la cena (aquí es muy común que uno lleve su propio alcohol a los restaurantes). Finalmente llegamos al restaurant indio que habíamos elegido, y tuvimos una suculenta comida de variedades picantes ( yo, siempre siendo el mas flojito, me moví entre las opciones menos picantes de la cocina india, pero los demás le dieron duro a los picantes fuertes). Esta vez yo solo tomé agua, mientras los demás bajaban el vino.

Ya como a las 10 de la noche, saliendo del restaurant, me propusieron hacer otra ronda de pubs, a lo que decliné (tampoco la pavada!!), pero llegamos al compromiso de ir por un sólo vaso de cidra y luego nos dispersabamos.

Y así fue, que alrededor de las 11 de la noche yo estaba subiendo al tren con uno de ellos, Mark, ya que además de compañero de trabajo, y amigo, es vecino. El tren nos llevaría desde el centro de Melbourne hasta nuestro suburbio del sudeste.

A mitad de semana y a esa hora, el tren estaba bastante vacío realmente. Una pareja cuchicheando por acá, alguna otra pareja abrazadita por allá, un grupito de amigos más lejos.




Con Mark nos ubicamos en unos asientos de espaldas a una pareja. Agarro un diario que estaba sobre el asiento, y Mark que no estaba totalmente entero me dice: “Por favor, contame sólo las noticias importantes”.

Empiezo a ojear el diario, y de pronto veo que Mark se da vuelta y le dice algo al tipo que estaba espalda con espalda con él. Ese tipo estaba sentado enfrentado a una chica, que yo había asumido era su pareja.

Dejo mi lectura e intento prestar atención a la conversación. Mark dice: “te callás la boca y te disculpás”. “Qué pasa Mark? pregunté inmediatamente. "Este sujeto estaba manoseando a esta chica"- me dice. Miré a la chica inmediatamente, que hasta entonces había estado tapada de mi visión por el cuerpo de Mark, y sin pronunciar sonido, pero moviendo los labios comenzó a decir “Thank you, Thank you …”. Ahí recién me di cuenta que no eran una parejita. El tipo, medio entonado con alcohol, la tenía arrinconada en un asiento contra su voluntad.

Obviamente mi expresión facial cambió súbitamente, y miré al sujeto con furia pensando que hacer. El tipo reaccionó a mi mirada y dijo: “Yo practico boxeo”.

Largé una carcajada y no me paré de reír por un rato, con genuina tentación. Supongo que él no entendía nada. Pero la situación era totalmente ridícula, y evidentemente el pibe no estaba con sus facultades mentales intactas para hacer semejante amenaza física. Pero para entenderlo tengo que describir la situación completa.

Este tipo era un australiano rubiecito, cerca de sus 30, de clase media alta. Trajeado impecablemente, con algunos detalles caros en su vestimenta. Sus ojos delataban que no estaba en completo control de si mismo. Era de porte más o menos normal: 1,80 metros de altura, unos 70 kilos de peso y contextura física pequeña.  

En el otro rincón tenía primero a Mark. Inglés, en sus 40s, jugador de rugby en su juventud, el único de la familia en quebrar una línea generacional de militares y policías, 1,90 metros de altura, unos 135 kilos de peso y contextura física grande. Es decir, para empujar a Mark hace falta más de una persona. Adicionalmente, si bien es una persona muy buena y respetuosa, la reacción agresiva no está muy lejos de la superficie cuando la situación lo amerita. Le hierve la sangre como a un italiano. Yo no me quedaba atrás tampoco. 1,90 metros también, 115 kilos de peso razonablemente distribuidos, y el de contextura física más grande de los 3. Y por mi parte si bien la vida insistentemente y permanentemente me recuerda que la diplomacia y el dialogo son las mejores de las armas, mi instinto siempre se relame de pensar en resolver las cosas por la fuerza. Ambos jodemos con que nuestros antepasados pertenecían a la misma tribu guerrera de la barbarie germana. Él por llevar la genetica germana que invadió a los britones y se mezcló con ellos para formar los anglosajones, y yo por llevar la genetica de los bárbaros germanos que invadieron Italia (el imperio romano), y que se quedaron en el norte italiano hasta donde puedo rastrear mis antepasados..

Es decir el tipo era una década más joven, pero era más bajo, menos ancho, y pesaba casi una cuarta parte del peso combinado que tenía enfrente. Además era un pibe bien, con ningún riesgo de que portara algo peligroso. Se estaba suicidando.

Cuando paré de reírme, Mark le dice: “No me gusta decir las cosas dos veces, te disculpás ya”. El tipo responde: “No te preocupés, igual me voy a bajar pronto”.No”, le dije yo. “Te bajás ya!”, mientras que notaba el tren empezando a frenar para la próxima estación.


No, yo no me bajo”- dijo provocativamente. “Si quieren que me baje, ustedes vienen conmigo y lo arreglamos abajo”.(estaba demente realmente). “Ok”, dijo Mark. “Vamos”. Y lo hizo levantar, y lo fue guiando hacia la puerta. Yo los segui. Pero antes de yo que los alcanzara, ellos ya estaban al lado de la puerta, justo cuando el tren frenó y las puertas se abrieron. En ese momento Mark le dio un empujón que lo desplazó trastabillando más de 10 metros. Yo llegué al lugar y me paré en la puerta dispuesto a evitar que subiera nuevamente. Pero no se acercó ni un paso. Vociferaba y hacia gestos amenazantes, pero bien de lejos. Cerré la puerta y esperé que el sistema automático la trabara. Cuando el tren comenzó a arrancar, ahí corrió hacia la puerta y le pegó un fuerte puñetazo a la ventana, a la altura de mi cara, simulando que me pegaba a mi. Con Mark lo saludamos al unísono moviendo la mano y con una sonrisa.

Volvimos a nuestros asientos, oportunidad en que la chica ya se había repuesto a la situación y agradeció, y explicó lo que había pasado.

Mark”, le dije, “hoy le podés contar a tus nenes ( 2 nenes chiquitos ), que su papá fue el héroe del día". Mark se rió.

Cuando llegué a casa les conté lo sucedido a Mica y Patricia (que todavía estaban levantadas), y las dos me recriminaron por no usar el procedimiento correcto. En estos casos se supone que uno aprieta el botón de emergencia del tren. Eso hace que las cámaras internas del tren empiecen a grabar todo lo que sucede, que el conductor detenga el tren en la estación más cercana, adonde arriba inmediatamente la policía a llevarse de las pestañas al que esté jodiendo.

 “¡Qué!????, apretar el botón y perderme de toda la diversión???



12 Comments:

At 7/08/2011 11:44:00 p. m., Blogger Canis Dementis dijo...

Lo mejor de todo es que no tuvieron miedo de involucrarse para arreglar algo que estaba mal hecho. Al idiota cobardón todavía le deben temblar las piernas y ojalá no le queden más ganas de fastidiar chicas. Yo también tengo una hija y no quisiera verla en situación tan incómoda, pero rodeada de tipos que no hacen nada por cobardía o indiferencia.
Lo de parar el tren y esperar la policía y esperar que se ocupará de poner en su sitio al abusador: para un latinoamericano eso es de otro planeta. Aquí no viene la policia a menos que haya un asesinato y cuando se les necesita nunca aparecen.

 
At 7/09/2011 04:56:00 a. m., Blogger Tatu Carreta dijo...

Primera vez que te veo un error de escritura. Es Sidra, (no Cidra). Se ve que no sos de tomar mucho :P

 
At 7/09/2011 07:43:00 a. m., Blogger Guille dijo...

Ja!. Si. Se me cruzo el ingles. Sidra en ingles es "CIDER", con C.
Saludos

 
At 7/09/2011 11:17:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

jajaja se me dieron vueltas las tripas pensando en el peor final,sangre,pelea y policia de por medio....ahhh una linda historia para contar a los chicos,me mate de la risa...te sigo hace mucho tiempo y no me pierdo ni un blog tuyo,exitos y segui asi.Ale desde Orlando,Fl

 
At 7/09/2011 03:10:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Te felicito por no haber sido indiferente ante tal situación. En mi pais si alguien se defiende de esa manera; hubiera llegado derechos humanos y la policía en menos que canta un gallo; pero no para llevarse al delincuente sino para llevarse al que se defendió del delincuente. Así de triste es.
Saludos desde El Salvador,
Cherry

 
At 7/10/2011 08:13:00 a. m., Blogger hell.gourmet dijo...

Muy buena historia; y muy bien detallado el rol que juega el alcohol en la sociedad australiana. Tengo un amigo que hace poco mas de un año que está en Sydney, muy contento él, y una de las cosas que mas les sorprende es la cantidad de alcohol que chupan, salió un par de veces con compañeros de trabajo, uno inglés y el otro que que Irlandés y no se explica como no caen redondos (del mismo modo que cuando se juntan argentinos que viven afuera los locales no pueden entender como comemos tanta carne).

Ahora, muy buena acción la de intervenir, pero me extraña que la chica no haya reaccionado; acá si un flaco solo trata de meterle mano a una mina se come primero un escándalo y seguramente un sopapo - al menos que este en peligro la vida, obvio.

Ni hablar de carteristas o chorros. En la línea B de subtes es un clásico que el conductor anuncie por los parlantes de la formación que subieron "amigos de lo ajeno, que tengas cuidado"...y si alguno queda en evidencia mas vale que corra. Eso por allá debe ser una rareza pero por acá es cosa de todos los días.

Otra cosa que sabía pero no me imagino es la de empezar a darle al chupe a las 17:00; la hora a la que vos estás volviendo acá recién la gente se esta duchando para salir a cenar y los mas jóvenes ni siquiera salieron de casas a hacer "la previa" antes de ir a bailar...

¿a que hora cierran las discos, bares, etc? ¿es como en inglaterra?

abrazo.

 
At 7/11/2011 10:52:00 a. m., Blogger Gerardo Polanía Flórez dijo...

Que buen relato Guillermo. Me reí mucho...La adrenalina es un droga y te lleva...Pero todo salió bien y quedó una buena historia...

 
At 7/11/2011 12:56:00 p. m., Anonymous Montse dijo...

De todas formas, tuvo su gracia que dijera que era boxeador.

 
At 7/12/2011 07:21:00 a. m., Anonymous Esteban (UK) dijo...

"hace unos dias salí de drinks y a cenar con los otros 3 Senior Managers de la división en la cual trabajo"

que manera de hacerte el canchero al pedo loco... SENIOR MANAGERS!!! no podias poner con 3 colegas, no???

 
At 7/14/2011 11:51:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Evidentemente parece que no salis mucho de noche y no viajas en tren muy seguido porque aqui en Sydney episodios asi pasan siempre,sobretodo los fines de semana y no creo que en Melbourne sea diferente.Tu aventura no habra sido un exceso de testosterona? a ver,dos hombres musculosos y grandes,cerveza,un tercero chiquito,un pasado de policia,un pedido de disculpas,en fin lo que me pregunto es,como habra terminado la historia,porque a veces de un mal menor se pasa a un mal mayor o al reves.No se, me agarro la analitica(no soy sicologa,soy argentina,ja,ja)pero ,que te paso?.Saludos

 
At 7/23/2011 03:23:00 a. m., Blogger Humberto Castillo dijo...

guille queremos mas post!! no nos olvides.

saludos!

 
At 7/26/2011 10:36:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

De cualquier manera no hay que subestimar basandonos en el fisico, hay gente de esas proporciones o menos que revienta sin problemas a un individuo de 1.90, los he visto.Las peleas en la calle son azarosas y existe gente con entrenamiento en:Krav Maga, Jiu Jitsu brasileño o en hand to hand combat militar que saben tecnicas mortales. Aqui en mi país en un problema en la calle lo mejor que te puede pasar es algo asi, pues dada la violencia existente aqui tenemos prohibido tocar el claxon del auto porque cualquiera te saca un arma de fuego y te mata.
Bueno tu blog, saludos.

 

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