26 agosto 2011

Cositas sueltas

Me fui de Argentina en Diciembre del 2004, volví por un par de semanas en Agosto del 2007, y luego volví por 3 semanas en Abril del 2011. Es casi inevitable que a partir de mi separación de la vida cotidiana de Argentina, muchas cosas de allá hayan quedado en mi mente detenidas en el tiempo. Otras veces mi mente fue la que cambió la imagen de algo, y comencé a recordarlo mal. Sea como sea, cada vez que piso tierras gauchas me sorprende encontrarme con cosas de la realidad que contrastan con lo que yo alojaba en mi mente.




Algo impactante fue el valor del peso (o la ausencia de valor del mismo). Yo me había quedado con la impresión de que 100 pesos era una suma no despreciable de dinero, y de hecho no lo era. Cuando me fui del país, con 100 pesos se podían comprar unas cuantas cosas. Esta vez en Argentina, 100 pesos no servían para nada. Cinco helados: 100 pesos, 2 Docenas de empanadas: 100 pesos, cualquier comida para la familia: 100 pesos. Además el de 100 es el billete más alto, que ya no tiene valor. Para salir con efectivo, había que llevar una pila. Increíble.




Otra cosa fue un nuevo modismo idiomático: “Dale”.  Esta palabra que tiene su origen en el imperativo del verbo dar, y es también usada como una interjección indicando apuro, insistencia o fastidio, ahora en Argentina ha pasado a cumplir una infinidad de funciones, agregando a los significados típicos un montón de confirmaciones positivas, reemplazando el “si”, el “ok”, el “de acuerdo”, el “cómo no?”, etc.




En nuestra recorrida por Capital, entramos a multitud de negocios comprando cosas típicas, baratijas, recuerdos, regalos y muchas cosas. El cambio percibido fue el grado de multinacionalidad del personal de comercio. Raramente detrás del mostrador encontré a un argentino.




Una cosa llamativa fue la diferencia en la evaluación del inglés. Cuando viajamos hacia acá en avión hace unos años, con tripulación argentina, recuerdo que al escuchar a la tripulación elaborar los mensajes en los dos idiomas decíamos: "guauuu, que bien que hablan inglés". Esta vez el inglés de las tripulaciones, que era el mismo, dolía a los oídos.




La TV también causó un impacto. No demasiadas cosas interesantes para ver, y demasiada televisión basura. Quizás era así antes también, pero pareció raro.




Haciendo zapping me encontré un dia con el programa “Bajando Línea”. Y vi a Víctor Hugo Morales haciendo algo increíble a mis ojos y oídos. Yo no lo conocía demasiado, sólo de sus relatos de fútbol, y me había hecho la idea de que era un buen tipo, un tipo razonable. Sin embargo, no podía creer lo que estaba sucediendo en la pantalla. El día que vi el programa se dedicó a defender a un tipo (sindicalista creo) que había sido grabado en una cámara oculta chantajeando a ejecutivos del diario Clarín, mencionando el apoyo del gobierno, etc., una cosa mafiosa, bah.Y me tocó verlo al Vitorugo usando los argumentos mas inverosímiles, y las más burdas falacias para convertir un acto de delincuencia en algo decoroso. Es necesario rebajarse y venderse de tal manera?. ¿Quién consume semejante porquería?. No aguante, me dio nauseas realmente, y tuve que apagar el TV.




Como ya había contado en alguna oportunidad, aún con los niveles de inflación de argentina, las cosas para nosotros fueron bastantes accesibles. En ese contexto los chicos se dieron de gusto de comprarse bastantes cosas (las chicas principalmente, comprando pilchas). Con lo cual, durante todo el viaje, lo que que estuvo más presente en la cabeza de todos fue la tabla del cuatro. ( A ese momento 1 dólar australiano se cambiaba por 4 pesos argentinos, 4.41 al día de hoy ). Y era impresionante verlos calcular tan rápidamente. Por interés baila el mono !



Y así como hubo muchas cosas del viaje que parecieron distintas, hubo algunas otras que parecieron demasiado iguales. Por algún motivo yo doy el perfil físico de gente peligrosa.  Tengo en mi mochila varios cientos de viajes en avión durante los últimos años, y siempre, siempre (o al menos 90% de los casos) yo soy el elegido para el chequeo de drogas y explosivos cuando tengo que pasar la seguridad de los aeropuertos. En los viajes a USA era más que evidente, porque no era parado cuando pasaba por el puesto de seguridad. Me iban a buscar a la fila antes de que llegara al puesto. En fin, es algo a lo que estoy acostumbrado. Esta vez, al regresar a Australia, la cosa fue un poco más allá.  Cuando aterricé, llegué primero al área de recolección de equipajes (ya que en tantos años de viaje, me acostumbré a moverme más rápido que los demás para llegar primero a los taxis y no perder luego media hora en una cola con el resto de los pasajeros. En esta oportunidad además aproveché el pasaporte electrónico y sólo pasando frente a una máquina me desvié de la masa, y entre al país sin interactuar con ningún humano). Estaba ahí, con alguna otra gente recién llegando, y se me acerca una chica bastante atractiva vestida con el uniforme de las fuerzas de seguridad del aeropuerto. Me hizo algunas preguntas respecto de mi procedencia, porque viajaba sólo, etc, y parece que encontró sospechoso todo el asunto, o yo le parecí sospechoso. Me pidió la tarjeta de declaración de aduana, le hizo una marca con lapicera, y se fue. Junte mis valijas y empecé la caminata para pasar por la aduana. En el camino tenía que pasar por varios oficiales que distribuían el flujo de gente. Cada vez que pasaba por el chequeo de cada uno de esto sujetos, veían la marca en mi tarjeta y me desviaban del flujo principal. Al final terminé en un lugar con un grupete de gente con una terrible pinta de contrabandistas ( ¿ellos dirían lo mismo de mi?). En un momento se me acercó otro oficial, me apartó del grupo, y empezó a interrogarme, sospechando que llevaba contrabando. Afortunadamente le bastó preguntarme donde trabajaba y cual era mi puesto, para despedirme diciendo: “ Qué tenga usted un buen día “.





5 Comments:

At 8/26/2011 09:34:00 p. m., Blogger Sergio Cutrera dijo...

Guille, no voy a comentar mis impresiones en el ultimo viaje, por que da para un post bastante largo. Solo quería decirte que a mí también me llamó mucho la atención el uso del "dale" en todos lados, los mozos de los restaurantes, los de los negocios, etc.
Abrazo, Sergio.

 
At 8/26/2011 11:49:00 p. m., Blogger Sir Phantom dijo...

Lo del 'Dale' no es nuevo, es que sos de otra generacion! ;-P

 
At 8/27/2011 06:52:00 a. m., Blogger oscar M dijo...

Es una pena que las malas costumbre no cambian y aquello que quisieramos conservar parece diluirse sin remedio..

Con respecto a tu anterior post, estaba leyendo un artículo publicado en una revista aqui en colombia que se llama ELOGIO DE MARX, que me llamó la atención y aunque se puede o no estar de acuerdo, no deja de ser interesante y da alguna pista de por que estamos donde estamos y como estamos. "dale" una revisadita con tu mordaz mirada...

Saludos

 
At 8/27/2011 09:19:00 a. m., Blogger personaliza tu espacio dijo...

oppps, el link: http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=2002&pag=3&size=n

 
At 8/30/2011 06:44:00 a. m., Blogger dany dijo...

Guille, es por la barba y porque sos medio patovica... entonces la gente lo relaciona a un tipo pesado y se asusta..
Una de dos, o convivis con ello te reís cuando te confunden con un traficante, o te afeitás la barba, largás los fierros y te dedicas a hacer aeróbico, nada más...
Por otro lado, imagino que no notaste el: "Naaada"... lo empezaron a usar las modelos, actrices, etc.. y ahora se extendió hasta las villas. Son tantas las limitaciones idiomáticas que intentan cerrar una idea con "Naaada". Ejemplo: fuimos a ver la película ABC y... bueno... naaada... Aunque no lo quieras creer, esto significa que la pasaron bien, que les parecio un buen film y se entretuvieron. Parece mentira la capacidad con la que han simplificado la lengua de Cervantes.
Abrazo desde Buenos Aires

 

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