27 noviembre 2011

Hasta África, hamburguesa por hamburguesa

Cuando yo iba a la escuela las cosas eran bastante simples. La maestra daba clases y tareas, uno estudiaba y completaba las tareas, se daba la lección, se daban exámenes y listo. No mucho más.

Ahora las cosas son mucho más complejas y más divertidas, y los métodos educativos y teorías pedagógicas se entrelazan con ribetes más sutiles.

Con 3 chicos en edad escolar y siendo miembro del Council de una escuela secundaria, me ha tocado estar expuesto a un sinnúmero de cosas nuevas, que en mi época no se hacían (ya uno empieza a sonar a viejo ). O quizás simplemente esas cosas no se hacen del otro lado del mundo. No lo sé con exactitud.

Las actividades fueras del aula son muy abundantes. Competencias, viajes y campamentos pueblan el calendario escolar.

Este año he presenciado como los chicos de la escuela han ido a competencias de filosofía a otras ciudades, o la banda de música que todos los años va a competir a China, este año estuvo dando recitales en California, incluyendo Disneylandia. O el intercambio de alumnos: los que estudian Francés o Alemán como materias, se van a pasar algunas semanas a escuelas de esos países, residiendo en casas de familia con estudiantes y luego dan lugar a estudiantes de allá. Todos los niveles tienen campamentos que tienen distintos objetivos. Una importante porción de alumnos estuvo entrenando para una travesía en bicicleta de nueve días que partió ayer, como otro ejemplo. Y así infinidad de cosas.

Lucas acaba de volver de un campamento bicicletero de 3 dias. Flor también tuvo un campamento de varios días hace poquito, y el curso de Mica estuvo 2 semanas de campamento en Central Australia ( en donde se encuentra Uluru, la famosa roca roja gigante, típico ícono australiano ), además de varios campamentos cortos.

Pero uno de los campamentos más interesantes, que la escuela adoptó hace 2 años, es uno viaje de 1 mes a algún país tercermundista, para los chicos de año 11 (el año previo a terminar la secundaria). La idea es combinar un poco de turismo, ayuda humanitaria a poblados necesitados, y esfuerzo físico (trekking generalmente). No es una actividad obligatoria, pero la experiencia es fantástica para los participantes, y la maduración obtenida en tan poco tiempo es remarcable, ya que vuelven con una perspectiva completamente distinta del mundo. Es en general más interesante para australianos puros, quienes en general creen que todo el mundo es como lo ven a su alrededor cotidianamente: tranquilidad y abundancia.


Para esta excursión se contrata un empresa con base en Londres que se especializa en este tipo de excursiones. A mi me tocó estar en las conversaciones respecto del análisis de riego asociado a esta iniciativa, y realmente están muy bien preparados. Tienen es todo momento decenas de escuelas y teams distribuidos por el mundo, con base de operaciones 24x7, expertos, médicos y helicópteros listos ante cualquier eventualidad.

Esta empresa organiza viajes a casi todos esos países exóticos del tercer mundo, incluyendo a casi todos los latinoamericanos, Argentina entre ellos.

La cuestión es que en el 2012 le toca al año de Mica, y para su fortuna el destino será el lugar con el que ella siempre sueña con visitar: África (ella es una fanática de los animales, y está llevando los estudios en esa dirección).

Así es que en exactamente un año Mica estará por un mes en África visitando 2 países: Namibia y Botswana.



Mezclará entrenamiento en supervivencia, expediciones a pie en el desierto Kalahari, renovación de escuelas en pequeños poblados marginales, safaris fotográficos, relax en poblados playeros, y sand-boarding en las famosas dunas del desierto de Namibia.


















Esta expedición no es barata. Cuesta 7.100 dólares por chico, pero el ahorrado de ese dinero es parte del ejercicio educativo. Los chicos tienen un año para resolver el problema financiero, y para ello toman trabajos de verano, de fin de semana, y organizan múltiples eventos para recaudar dinero.


Mica por su parte acaba de conseguir trabajo para el verano en una cadena de hamburguesas australiana, y con eso comenzará a ahorrar para su viaje.

Consideremos que en Australia a un menor de menos de 16 años para trabajo casual, las empresas suelen pagar entre 10 y 12 dólares la hora. Es decir que con un promedio de 12 horas trabajadas por semana durante el año, un chico junta esa cantidad de dinero.

Así es que Mica ya está rumbo a África, hamburguesa por hamburguesa.


1 Comments:

At 12/03/2011 03:53:00 a. m., Blogger Oscar M dijo...

Bueno,reunir esa cantidad trabajando 12 horas a la semana en un año, realmente es muy facil. Que bueno que tengan esa oportunidad, por que es una gran experiencia....
Felicitaciones

 

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