27 julio 2011

El laaaaaaargo viaje de ida

Siguiendo con el desempolvado de las cosas que escribí durante mi viaje a Argentina en el último abril, acá está el relato que preparé durante el viaje de ida hacia allá. Ciertamente tuve mucho tiempo para escribir, porque  el viaje fue largo… muy largo.

 Pero empecemos por el principio.




Si bien fue un viaje familiar, yo viajé por un lado y Patricia con los chicos por otro. Dado que yo quería usar puntos del programa de pasajeros frecuentes de Aerolíneas Argentinas que me habían quedado sin usar (de mi vida en Argentina) y se estaban por vencer, reservé mi vuelo con dicha empresa. Pero no iba a hacer sufrir al resto de la familia mis penas, así que Patricia y los chicos, también viajando por puntos, se fueron por Qantas. 

Para ellos la travesía seria más confortable y más corta. Mejores aviones, mucho más confort interior, sin escalas entre Sydney y Buenos Aires, y el vuelo desde Melbourne conectado, con lo cual no había necesidad de mover valijas, o dejar tiempo de sobra entre conexiones para evitar riesgos. Yo por mi parte viajaría en la carreta, con un viaje más duro por definición. Hago referencia a la carreta porque el avión que generalmente cubre el trayecto Sydney-Bs.As es de aspecto ochentoso, que de tanto en tanto queda demorado en New Zealand por alguna irregularidad técnica, y las películas a bordo se ven en una pantalla allá lejos adelante, y que además no tiene colores. Es decir todo se ve (si no te toca un cabezón sentado adelante) en blanco y negro, con un gran mancha amarilla central. Me consolaba pensar que al menos en el largo viaje, los chicos iban estar entretenidos con su pantalla y programación individual en el avión de la competencia.

Pero la desventura empezó cuando me vi en la necesidad de llamar a las oficinas de Aerolíneas en Sydney 3 días antes de la partida, para reconfirmar mi vuelo. Yo recuerdo que los vuelos se reconfirmaban cuando yo era chico; pero ¿cuál es la necesidad de reconfirmar los vuelos en la actualidad, cuando se hace el checkin online, y se cambian vuelos en el útimo minuto usando el celular?. En fin, me arme de paciencia y llamé a la oficina de AA.  ¿Qué fue lo que sucedió luego? La persona del otro lado me dijo en perfecto Inglés: “ Se nos cayó el sistema. Llame mañana que quizas funciona”. ¡¡¡¡Noooooo!!!!!!!! ¡¡¡¡Socorro !!!!!!!!!!!  ¡¡¡¡Me caí en el túnel del tiempo !!!!


Y una vez que llegué a Sydney desde Melbourne, y mientras esperaba el embarque, escribía:

Finalmente llegó el día de embarcar el vuelo en Sydney. La escala antes de Buenos Aires será en Auckland, New Zealand. En teoría esa escala será de 80 minutos.”

Pero todo no seria tan fácil. En la sala de espera de Auckland escribía:

“El equipo técnico de aeropuerto de Auckland le encontró un problema al avión, y no lo autorizan a salir sin arreglarlo. Algunos remaches en una parte de una de las alas están sueltos. Ellos están en condiciones de arreglarlo en media hora, pero requieren la autorización del departamento técnico de Aerolíneas Argentinas en Buenos Aires, para poder tocar el avión. El problemita era que el sujeto responsable en Bs. As. no está contactable. ¿Cómo es posible? Nosotros, la gente de sistemas solemos tener personal alerta las 24 horas los 365 días del año, listo para responder con las herramientas adecuadas si cualquier sistema bajo nuestra responsabilidad deja de funcionar correctamente; como es posible que no se encuentre a alguien cuando un avión con cientos de pasajeros a bordo tiene un desperfecto? En fin…”




Ya hace dos horas que deberíamos haber salido y sigo sentado en el aeropuerto de Auckland, y sin novedades del tipo en Buenos Aires. Así que no tuve mejor idea que dejar mi libro por un momento, tomar la notebook y empezar a registrar esto para mi blog. ( Estoy leyendo "ADN – el mapa genético de los defectos argentinos, de Jorge Lanata", para proveer a mi cerebro con cierto contexto para el proceso reflexivo que va a iniciar apenas pise tierras gauchas. Lo había comprado en el viaje pasado, pero lo dejé para leer en el regreso. Y lo voy mechando con “El Dueño – La historia secreta de Néstor Kirchner”, que a pesar de retirado de circulación me fue enviado por Rolando desde Posadas (Gracias!!) )”


“El tipo en Buenos Aires no aparece. Y los pasajeros, mayormente argentinos, ya empezaron a patotear y gritarle al pobre empleado del Aeropuerto Neozelandes, que está administrando la puerta de embarque, y que nada tiene que ver con el problema.” 


“El aeropuerto, ante una inusual escalada de agresividad para estos pagos,  envió policía al lugar para contener un potencial problema mayor. Normalmente la policía  no se ve en el aeropuerto, pero ante la conducta incivilizada de ese grupo de salvajes, fue necesario tomar medidas. Los argentinos de raza protestan y vociferan su mal humor. Yo estoy muy tranquilo sentado con mi notebook, mirando la escena, y plasmandola en palabras (¿intentando tomar distancia de la arge-masa?). Australianos y Neozelandeses estan en calma, sentados esperando. Familias de toda latinoamerica también esperan distribuidos en grupos en todo el area.”


“Con suerte, mi travesía puerta a puerta, casa a casa, no serán mas de 35 horas, que es lo que tardaré si esto se resuelve en los próximos minutos, pero sólo el tiempo lo dirá. Me consuela saber que Patri y los chicos ya están en Mar del Plata, desde hace como 12 horas, y todo salió muy bien para ellos ( PCs con internet gratis en el aeropuerto me dejaron intercambiar mensajes )"


“Una hora después de escrito el párrafo anterior, nos informan que el vuelo fue cancelado. La situación del arreglo no se resuelve (el tipo no aparece), y los neozelandeses que tienen la responsabilidad del servicio en el aeropuerto, decidieron cortar por lo sano y mandar la gente a descansar.”

Un argentino gritó: “Qué alguien de la empresa dé la cara!" Fue así que el piloto del avión tuvo la amabilidad de salir a explicar la situación.”

Y ya apareció un vieja patotera gritándole: “Si es un problema del avión, para que te haces respaldar con toda esa policía????”.

Yo pensaba: “¿Cuál es el beneficio de presentar dicha pregunta?”, “¿Va a resolver las cosas más fácilmente?” “Va a aportar en algo a la solución?”. “La policía esta ahí, porque Uds están demostrando un comportamiento irracional, vieja idiota. Y nada tiene que ver con Aerolineas, ellos estan protegiendo el aeropuerto, a los empleados y a los pasajeros”, le respondía yo mentalmente, pero sentado tranquilamente lejos de la manifestación.


Finalmente dividieron los pasajeros en tres grupos, que irían a 3 hoteles respectivamente. Teníamos que entrar formalmente a Nueva Zelanda, recoger el equipaje y subir a los micros que ya estaban listos esperándonos.

El problema grave fue para las familias colombianas, peruanas, mexicanas y cubanas que iban en el avión. Pasajeros de esos países aparentemente no pueden entrar a New Zealand sin visa especifica bajo ninguna circunstancia, así que los pobres tendrían que quedarse en el aeropuerto hasta que la situación se resuelva, quizás al día siguiente…


De salida del aeropuerto, caminé charlando con el piloto y alguno de los otros tripulantes. En esa conversación confesó: "No se para que hacen tanto lio realmente. Esos remaches no son críticos, y yo llegaba perfectamente a Buenos Aires con el avión como está".

Yo pensaba: "La verdad es que confió más en los neozelandeses..." (El aeropuerto de Auckland tiene el premio al mejor aeropuerto de la región, por lo que sus capacidades técnicas deben ser mucho más confiables que el "lo atamo con alambre")

Continuará ...

08 julio 2011

Tirando gente del tren

En 6 años y medio en Australia, en esta semana por primera vez que fui testigo de un acto violento. Bueno ... en realidad fui más que testigo, fui cómplice de un acto violento.
Pero comencemos por el principio…



 
Como hacemos una vez por mes, hace unos dias salí de drinks y a cenar con los otros 3 Senior Managers de la división en la cual trabajo. No hay nada que me tiente menos que salir de drinks realmente, pero en este país es importante, ya que el alcohol es el lubricante de las relaciones.

La cosa empezó a la salida de la oficina ( 5 de la tarde ). Primera parada fue en un bar cercano. Yo hice durar una cerveza ( Corona ) la hora que estuvimos ahi. Los demás por supuesto, no bajaron menos de 4 o 5 cada uno. Luego nos movimos a otro bar a hacer lo mismo ( no entiendo para que realmente). Yo de nuevo una cerveza por la hora que estuvimos ahí, los demás acumularon unas cuantas.

Es interesante ver como el nivel de la conversación y el tono de voz se va alterando con la ingesta de alcohol. Yo que me mantengo al margen, sólo con un vaso por hora para no desentonar, lo puedo notar claramente. Los demás, con los cerebros cada vez mas aturdidos por el alcohol, por supuesto que no. Y cuando hay que compartir o confesar información sensible respecto de temas de trabajo, todos sin saberlo, caen en notable desventaja. En fin, ese es el juego y hay que jugarlo.

Cuando dejamos atrás el segundo bar, camino al restaurant paramos en otro pub. En mi honor (ya que el único alcohol que realmente disfruto es el frutal, dulce y liviano) todo el mundo pidió cidra. Continuamos nuestra caminata y entramos a una tienda de alcohol, a comprar vino para la cena (aquí es muy común que uno lleve su propio alcohol a los restaurantes). Finalmente llegamos al restaurant indio que habíamos elegido, y tuvimos una suculenta comida de variedades picantes ( yo, siempre siendo el mas flojito, me moví entre las opciones menos picantes de la cocina india, pero los demás le dieron duro a los picantes fuertes). Esta vez yo solo tomé agua, mientras los demás bajaban el vino.

Ya como a las 10 de la noche, saliendo del restaurant, me propusieron hacer otra ronda de pubs, a lo que decliné (tampoco la pavada!!), pero llegamos al compromiso de ir por un sólo vaso de cidra y luego nos dispersabamos.

Y así fue, que alrededor de las 11 de la noche yo estaba subiendo al tren con uno de ellos, Mark, ya que además de compañero de trabajo, y amigo, es vecino. El tren nos llevaría desde el centro de Melbourne hasta nuestro suburbio del sudeste.

A mitad de semana y a esa hora, el tren estaba bastante vacío realmente. Una pareja cuchicheando por acá, alguna otra pareja abrazadita por allá, un grupito de amigos más lejos.




Con Mark nos ubicamos en unos asientos de espaldas a una pareja. Agarro un diario que estaba sobre el asiento, y Mark que no estaba totalmente entero me dice: “Por favor, contame sólo las noticias importantes”.

Empiezo a ojear el diario, y de pronto veo que Mark se da vuelta y le dice algo al tipo que estaba espalda con espalda con él. Ese tipo estaba sentado enfrentado a una chica, que yo había asumido era su pareja.

Dejo mi lectura e intento prestar atención a la conversación. Mark dice: “te callás la boca y te disculpás”. “Qué pasa Mark? pregunté inmediatamente. "Este sujeto estaba manoseando a esta chica"- me dice. Miré a la chica inmediatamente, que hasta entonces había estado tapada de mi visión por el cuerpo de Mark, y sin pronunciar sonido, pero moviendo los labios comenzó a decir “Thank you, Thank you …”. Ahí recién me di cuenta que no eran una parejita. El tipo, medio entonado con alcohol, la tenía arrinconada en un asiento contra su voluntad.

Obviamente mi expresión facial cambió súbitamente, y miré al sujeto con furia pensando que hacer. El tipo reaccionó a mi mirada y dijo: “Yo practico boxeo”.

Largé una carcajada y no me paré de reír por un rato, con genuina tentación. Supongo que él no entendía nada. Pero la situación era totalmente ridícula, y evidentemente el pibe no estaba con sus facultades mentales intactas para hacer semejante amenaza física. Pero para entenderlo tengo que describir la situación completa.

Este tipo era un australiano rubiecito, cerca de sus 30, de clase media alta. Trajeado impecablemente, con algunos detalles caros en su vestimenta. Sus ojos delataban que no estaba en completo control de si mismo. Era de porte más o menos normal: 1,80 metros de altura, unos 70 kilos de peso y contextura física pequeña.  

En el otro rincón tenía primero a Mark. Inglés, en sus 40s, jugador de rugby en su juventud, el único de la familia en quebrar una línea generacional de militares y policías, 1,90 metros de altura, unos 135 kilos de peso y contextura física grande. Es decir, para empujar a Mark hace falta más de una persona. Adicionalmente, si bien es una persona muy buena y respetuosa, la reacción agresiva no está muy lejos de la superficie cuando la situación lo amerita. Le hierve la sangre como a un italiano. Yo no me quedaba atrás tampoco. 1,90 metros también, 115 kilos de peso razonablemente distribuidos, y el de contextura física más grande de los 3. Y por mi parte si bien la vida insistentemente y permanentemente me recuerda que la diplomacia y el dialogo son las mejores de las armas, mi instinto siempre se relame de pensar en resolver las cosas por la fuerza. Ambos jodemos con que nuestros antepasados pertenecían a la misma tribu guerrera de la barbarie germana. Él por llevar la genetica germana que invadió a los britones y se mezcló con ellos para formar los anglosajones, y yo por llevar la genetica de los bárbaros germanos que invadieron Italia (el imperio romano), y que se quedaron en el norte italiano hasta donde puedo rastrear mis antepasados..

Es decir el tipo era una década más joven, pero era más bajo, menos ancho, y pesaba casi una cuarta parte del peso combinado que tenía enfrente. Además era un pibe bien, con ningún riesgo de que portara algo peligroso. Se estaba suicidando.

Cuando paré de reírme, Mark le dice: “No me gusta decir las cosas dos veces, te disculpás ya”. El tipo responde: “No te preocupés, igual me voy a bajar pronto”.No”, le dije yo. “Te bajás ya!”, mientras que notaba el tren empezando a frenar para la próxima estación.


No, yo no me bajo”- dijo provocativamente. “Si quieren que me baje, ustedes vienen conmigo y lo arreglamos abajo”.(estaba demente realmente). “Ok”, dijo Mark. “Vamos”. Y lo hizo levantar, y lo fue guiando hacia la puerta. Yo los segui. Pero antes de yo que los alcanzara, ellos ya estaban al lado de la puerta, justo cuando el tren frenó y las puertas se abrieron. En ese momento Mark le dio un empujón que lo desplazó trastabillando más de 10 metros. Yo llegué al lugar y me paré en la puerta dispuesto a evitar que subiera nuevamente. Pero no se acercó ni un paso. Vociferaba y hacia gestos amenazantes, pero bien de lejos. Cerré la puerta y esperé que el sistema automático la trabara. Cuando el tren comenzó a arrancar, ahí corrió hacia la puerta y le pegó un fuerte puñetazo a la ventana, a la altura de mi cara, simulando que me pegaba a mi. Con Mark lo saludamos al unísono moviendo la mano y con una sonrisa.

Volvimos a nuestros asientos, oportunidad en que la chica ya se había repuesto a la situación y agradeció, y explicó lo que había pasado.

Mark”, le dije, “hoy le podés contar a tus nenes ( 2 nenes chiquitos ), que su papá fue el héroe del día". Mark se rió.

Cuando llegué a casa les conté lo sucedido a Mica y Patricia (que todavía estaban levantadas), y las dos me recriminaron por no usar el procedimiento correcto. En estos casos se supone que uno aprieta el botón de emergencia del tren. Eso hace que las cámaras internas del tren empiecen a grabar todo lo que sucede, que el conductor detenga el tren en la estación más cercana, adonde arriba inmediatamente la policía a llevarse de las pestañas al que esté jodiendo.

 “¡Qué!????, apretar el botón y perderme de toda la diversión???



01 julio 2011

Percepciones Cruzadas

Casi en paralelo con mi viaje a Argentina, Jorge viajaba por primera vez de visita a Australia. Mientras yo experimentaba las sensaciones causadas por mi visita a otro pais, el tambien lo hacia y me las iba contando. Fue interesante contrastar esas percepciones cruzadas. La siguiente es una sintesis de los mensajes de Jorge.




Hola Guillermo

Siendo que yo hace una semanita volví de allá y vos recién te vas de acá el cruce de impresiones va a ser bastante interesante.

La verdad que después que  encontré tu blog donde pintas de cuerpo entero la vida allí y las diferencias con Argentina ( y en varios aspectos coincido con vos) por lo tanto, cuando llegué a Australia sentí una sensación de como si ya hubiera estado allí antes.  

Lo primero que percibí al bajar del avión y traspasar las puertas del aeropuerto de Sydney fue MODERNIDAD!!!!!!!!! Los autos y edificios me parecieron muy modernos y superiores con respecto a Argentina.  Seguidamente me sorprendió el respeto de la gente por el prójimo. La gente me resulto muy amigable y respetuosa algo cada vez menos común en estas tierras.   Percibí ORDEN, mucho ORDEN.

Otra cosa que me sorprendió fue el orden del transito.  La gente en Australia maneja muy relajada, los conductores se respetan entre si, respetan al peatón y respetan las normas de transito.  En las Autopistas la máxima es 100 Km/h y los conductores van a esa velocidad. 

Lo más violento que vi por televisión en toda mi estadía fue un choque de un auto y una moto de gran cilindrada, una persona que se cayó con su auto desde un 2do o 3er piso de un estacionamiento y la pela en el colegio de dos adolescentes.  Eso fue lo mas violento!!!!!! Igual que acá  jejejejeje,  Acá ves tiros, asesinatos, violaciones, robos etc por cantidades insoportables.

Otra cosa que confirme ( ya que lo había leído en uno de tus post) fue la tranquilidad con la que se vive allí.  Ya estando en Melbourne  y luego en Gold Coast ( donde estuve mas relajado) note como había bajado mi NIVEL DE ALERTA. Acá vivo entre un 95 y 100% de nivel de alerta.  Estoy cuidándome todo el tiempo y allá creo que mi nivel de alerta llego al 10% por lo cual mi nivel de estrés también estaba por el piso ( entiendo también que estaba de vacaciones)

Note también que para todo tienen una multa ya sea por llevar el perro al parque, pro trepar una pared, por exceder un limite de velocidad, por tomar alcohol en la playa, por fumar en determinados lugares o hasta por hacer sonar la alarma de incendio del hotel al pedo, por ejemplo porque se te quemaron las tostadas y note también que los a los Australianos no les interesa pagar multas por lo cual cumplen las reglas.

Durante el mes en Australia me olvide de Cristina, Moyano, Macri, Scioli, Alfonsin,los piqueteros, los cortes de rutas y calles etc.  Volver a Bs As fue como volver a la selva y tener que  empezar a estar a la defensiva todo el tiempo.

Así como las ciudades y lugares me parecieron lindos y ordenados y la gente me resulto muy amigable, note que les falta la sangre caliente latina.   El día de la carrera de Formula 1, la tribuna era un velorio!!!!!!  Un silencio que espantaba, solo se escuchaba a un grupo de Venezolanos alentando al piloto de su país.   Comparado con el publico de las carreras de TC2000 o de TC de acá donde la gente grita, canta, tira papelitos, llevan banderas y demás la tribuna en el circuito de Melbourne parecía una misa :o)-

Bueno, ya vi tu post sobre tu Viaje a Argentina.   Venís mas rápido que yo.  Empecé este mail hace dos días y acá estoy tratando de terminar con mis impresiones sobre Australia.

Con respecto a los Costos.  Australia es mas cara que Argentina y en algunos casos MUY CARA.  No se cuanto es el sueldo promedio de un empleado administrativo o bancario en Australia,  pero se nota que la gente tiene un muy buen nivel de vida

Ahora contame vos sobre tus impresiones de nuestra Argentina.  Espero te hayan tratado bien.  Pero quisiera saber que siente un Australiano visitando estas tierras. Aunque tengamos en cuenta que vos tenes el gen argentino y supongo te habrás adaptado mejor de  lo que podría hacerlo un Australiano que nunca a estado aquí al estilo de vida que tenemos aquí, la violencia que  se respira mas que nada en Bs As y alrededores.

En resumen, Australia me gusto muchísimo, me movió el piso y me da la impresión que los Argentinos estamos en el horno, somos incorregibles, nos cagamos en el otro y no creo que podamos cambiar esto en menos de 30 años, con lo cual mis ganas de salir de acá aumentaron muchísimo aunque no se si podría hacerlo  debido a los lazos familiares.

Un abrazo.
Jorge 

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Hola Guillermo, como estas?, Espero que muy bien.

Bueno, estaba esperando tus impresiones de tu viaje por Argentina mas alla de las del 1er post al respecto y ya pude leer algo desde la óptica de Lucas.

Ya te envié mail con mis impresiones y ahora al leer las impresiones de Lucas, creo que son bastante parecidas.    Cuando llegue a Australia, mi sensación fue de asombro constante y cuando volví a Argentina fue desde que llegue y sigue siendo de Frustración Total!!!!!!.  Si bien sabia de las grandes diferencias entre los dos países gracias a toda la información que volvas en tu blog todo el tiempo mas mi experiencia de vivir aquí, al poder VIVIR la diferencia de calidades de vida, la decepción ahora es mayor.  

Cuando regrese al país, al cruzar las puertas de Ezeiza quería dar media vuelta y subirme al avión nuevamente y volver a Australia. Si bien la ciudad de Campana, donde vivo es muy linda hay muchas muestras de abandono que no vi en ningún lugar de Australia.  Calles rotas y sucias.   Escombros por todas las veredas, restos de alguna obra.. ausencia de medidas de seguridad, y como bien comentaste el salvajismo en el transito vehicular donde no hay respeto ni de los conductores ni de los peatones.    


No recuerdo si te conté en el mail anterior, pero a mi regreso a Argentina, intente los 1eros días, manejar al estilo Australiano, y no me refiero a manjar por la izquierda exactamente, jejeje, sino a manejar de manera menos agresiva, respetar los derechos de pasos y a los peatones y la verdad que me gane muchísimas puteadas, bocinazos e invitaciones a pelear.  Es increíble y da lastima que seamos así.

Mientras estaba en Australia pensaba, que fácil es la vida cuando todos se respetan, por que será tan difícil aplicar algo tan fácil en Argentina?.  Que gran país seriamos con solo respetarnos!!!!!!.   Pero creo que el problema hay que buscarlo mas adentro, pero si quienes tienen el mandato de manejar el país y dar el ejemplo no lo hacen, que podemos esperar del resto.

Igualmente Guillermo, espero ansioso TUS impresiones, que seguramente serán muy jugosas jejeje.


Te mando un abrazo

Jorge