22 abril 2013

Los neopopulismos y las confusiones filosóficas





Hace algún tiempo que no escribo respecto de las realidades que atraviesan las republiquetas sudamericanas, pero he estado atento, y he escuchado y leído muchas cosas, las cuales me merecen una reflexión.

He escrito mucho en pasados años respecto de filosofía política y economíca (areas en las que no trabajo, pero en donde tengo los más jerarquizados titulos de mi curriculum ), y he explicado mi posición en  esos campos, siempre con un enfoque racionalizador, analizando e intentando demostrar porque una postura es mejor que otra, y finalmente quedándome con la mejor.

En esos escritos he analizado como algunos enfoques político-económicos se construyen sobre los principios de libertad, creyendo que la libertad es una de las fuerzas más poderosas del ser humano y de la sociedad, y otros enfoques se construyen sobre restricciones de la libertad, dándole a unos pocos iluminados el poder de decidir por los demás. En el medio hay una gran variedad de cosas.

Las corrientes economicas son muchas, sólo por el defecto de que no son ciencias exactas sino sociales. Algunas de esas corrientes son, como he escrito también, profundamente equivocadas, desde los axiomas, teniendo problemas de lógica tan básicos, que la implementación de sus ideas solo pueden destruir lo que por otro lado son los ideales planteados. Hay otras que se acercan bastante a una coherente enunciación de causas y consecuencias en el campo económico.

Esos enfoques, los erroneos y los coherentes, luego se envuelven en banderas con determinados principios sociales y se convierten en ideologias. Y lo interesante es que todas las ideologías por arte de magia se convierten en igualmente válidas, cuando definitivamente no lo son. Facismo y Comunismo son los extremos de estas ideologias destructivas en los hechos, aunque no necesariamente en los discursos.

Por demasiados años he invertido demasiada saliva en explicar y educar al respecto. Pero al final acepto que alguien pueda tener una diferencia ideologica pronunciada ( las ideologias estan bien, cuando se trata del sabor fino de la cuestión, pero diferencias en los trazos gruesos muestra algún problema de conocimiento en algunas de las partes), que se le va a hacer, así es el mundo.

Pero con en el caso de las republiquetas la cuestión es distinta. Allí la cuestión no es ideologica. La cuestión es ética y moral. Si la justicia existiera, buena porción de las cúpulas gobernantes deberían estar en la cárcel. 
En una empresa, con un gerente  que roba, miente y mata por impericia y corrupción, no se discute el bonus por performance. Se lo echa y se lo lo pone a disposición de la justicia. En un país debería ser igual.

He visto hasta el hartazgo como se mete la criminalidad de estos gobiernos en el paquete de la ideologia. "Ahhh, si te oponés, es porque estás en la vereda ideologica opuesta" o " son un anti esto o anti lo otro ". Las pelotas!!!! Soy una persona decente y pensante, y lo que pasa en esos países es inaceptable. Y para quién  defienda esos modelos neopopulistas y criminales, que destruyen el futuro delante de sus ojos por dos medios: incompetencia y maldad, el adjetivo más suave que se puede otorgar es "ingenuo".

Y como siempre digo, la culpa conceptual de la desgracia de estos países no se le puede echar a los oportunistas de turno. La culpa la tienen quienes los ponen ahí.

Finalmente quiero compartir una porción de un reportaje del Diario La Nación a Juan José Sebreli, que leí hoy y me pareció impecable, titulado: "Hoy la oligarquía es el Kirchnerismo y los empresarios subsidiados desde el poder"


-Ha caracterizado al kirchnerismo como neopopulismo. ¿En qué se diferencia del populismo histórico? ¿Qué similitudes y diferencias encuentra entre ellos?
-El kirchnerismo nunca consiguió el entusiasmo auténtico de la clase obrera que habían conseguido Perón y Evita. El entusiasmo que despertaba Evita no lo despierta Cristina. El populismo de Perón en muchos aspectos era mucho peor que el kirchnerismo, por ejemplo, en cuanto a las libertades. Todavía existen un par de canales de televisión y radio en donde uno puede decir cualquier cosa sobre el Gobierno. En la época de Perón eso era imposible. Todos los medios estaban en poder del Estado y hacían la propaganda permanente del gobierno. El Clarín de Perón era La Prensa, que en ese momento era el diario más importante de la Argentina y de América latina. Perón no hizo estos vericuetos que está haciendo Cristina para terminar con Clarín. Directamente expropió La Prensa de la noche a la mañana, y se lo entregó a la CGT. Las manifestaciones y los grandes actos multitudinarios en la calle eran inconcebibles. Estaba prohibido cualquier tipo de manifestación; si se hacía, se hacía en lugares marginales, en Plaza Once y Constitución, no en el microcentro, y a la larga caía la policía y barría a todos con muertos y heridos. Eso todavía no ocurre. Hoy el mundo es otro y no se permitirían algunas cosas. Hay más democracias en el mundo y la revolución tecnológica y las redes hacen más difícil el control de la sociedad, pero si Cristina logra perpetuarse, no me cabe ninguna duda de que lo va a hacer.
-¿Qué sucederá si el kirchnerismo logra la aprobación de la reforma judicial?
-Si imponen la reforma judicial estamos a un paso del totalitarismo. Es lo poco que queda, porque con la reforma judicial viene el control de los medios y todo lo demás. El momento que estamos viviendo es abismal. Ahora estamos en el límite del autoritarismo al totalitarismo. Y si gana Cristina, esto se convierte en un totalitarismo.
-¿Nunca lo entusiasmó o sedujo el kirchnerismo? ¿Ni siquiera en 2003?
-No, nunca. Y ahora lo veo muy peligroso, porque se han organizado una enorme cantidad de fuerzas de choque, la Tupac Amaru de Milagro Sala, que es un verdadero ejército; Vatayón Militante, y los barrabravas, que son mercenarios asesinos. ¿Cómo es posible que la presidenta de la República haya reivindicado a los barrabravas, que todas las semanas matan a alguien? Eso es algo nunca visto. Carta Abierta está para hacer los discursos, para aplaudir y nada más. Y los de La Cámpora están para tomar los cargos. En un momento de crisis como estamos, Cristina no se va a ir tranquilamente. Se va a ir tirando todo abajo. Porque es el "vamos por todo". El neopopulismo es bonapartismo y cesarismo plebiscitado.
-Usted ha dicho alguna vez que el populismo es la destrucción de la democracia con métodos democráticos. Y que en nombre de la democracia y en defensa de ella se la termina destruyendo.
-Así es, y así llegó el fascismo de Hitler, que primero fue primera minoría en el Congreso. Después fue nombrado canciller por el presidente de la república y poco tiempo después, cuando llamaron a elecciones, gana con el 85 por ciento de los votos. No era un pueblo analfabeto, lo votaban la clase baja, la clase media y la clase alta, y lo votaban los grandes intelectuales como Heidegger y Carl Schmitt. Indudablemente la cultura es necesaria, pero no es suficiente. Eso lo demuestra Carta Abierta, que eran personas que leían a Walter Benjamin y después terminan creyendo que Cristina es una revolucionaria. Es decir, creo que hay elementos irracionales en la condición humana que no pueden ser frenados solamente por la cultura. Tiene que haber instituciones democráticas lo suficientemente sólidas y fuertes como para oponerse a las mayorías que en algún momento, enloquecen, como enloquecieron en la guerra de Malvinas. El 90 por ciento de los argentinos creía que un ejército desprestigiado podía derrotar a Gran Bretaña y que podía encontrar el apoyo de EE.UU. y la OTAN. Era una locura a la que me opuse desde el principio. La única que iba a salir victoriosa de esa guerra era la dictadura. Mis enemigos no eran los ingleses: los que me oprimían y los que habían conquistado el país eran los militares y las Fuerzas Armadas. Incluso los intelectuales de izquierda y los exiliados apoyaron la guerra y querían volver para apoyar al Ejército. Ése fue el momento en el que perdí toda confianza en la sociedad argentina.
-¿No hay ninguna cosa buena del kirchnerismo para rescatar?
-Ése es un argumento falaz, porque la peor tiranía siempre tiene algo bueno. El peor problema que tenía la República de Weimar era la desocupación. Hitler terminó de la noche a la mañana con la desocupación y provocó el gran amor. Aun después de caído Hitler, y de que les mostraron y los obligaron a ver los cadáveres y los campos de concentración, muchos alemanes siguieron pensando "yo tuve mi primer trabajo por Hitler y le estoy agradecido". Es lo mismo que los que recuerdan que Evita les dio la primera muñeca, la máquina de coser. Ésa es la falacia de confundir la parte con el todo. Uno tiene que tomar la totalidad y preguntarse qué es lo más importante.
-¿Y qué es lo más importante?
-En el caso del kirchnerismo uno tiene que considerar que es una política autoritaria y una economía populista que nos ha llevado al empobrecimiento, la desigualdad y una corrupción como jamás se ha visto. Entonces, ¿qué importa frente a eso el matrimonio gay? Es completamente secundario. En el tema de los derechos humanos, el que jugó un papel realmente heroico fue Alfonsín, porque el Ejército estaba armado y se levantaron en armas. ¿Cuál es el hecho heroico del kirchnerismo? ¿Bajar un cuadro de Videla? Es absurdo. Es más importante la catástrofe de Once o la de La Plata que lo que pasó hace 40 años. Y si empezamos a sumar todos los muertos del período kirchnerista, hay que decir que juntan bastante.
-¿Qué es lo que más cuestiona? ¿La forma o el fondo? ¿El estilo o el contenido?
-Los dos. La forma política es el cesarismo plebiscitado y el modelo económico que lleva a esto, quizás en contra de sus propósitos, pero las intenciones no importan, importan los hechos. El modelo económico populista, tanto el viejo como éste, lleva inevitablemente a la inflación. Y la inflación es la primera causa del empobrecimiento. Hoy creció la desigualdad y hay una pobreza enorme, aunque sabemos que las estadísticas del Indec son mentirosas y falsas, se ve en la calles, en las villas. Siguen hablando de la oligarquía vacuna, que se terminó hace medio siglo. Hoy la oligarquía es el kirchnerismo y sus adláteres, y los empresarios subsidiados desde el poder. Hoy la nueva oligarquía son los kirchneristas que viven en el barrio de Puerto Madero.
-¿A la oposición no le cabe responsabilidad alguna?
-Indudablemente no se puede hacer mucho en un Congreso en el que son minoría.
-Pero son minoría ahora, porque los ciudadanos no los votaron.
-Así es, y ahí está el otro fenómeno, que es la responsabilidad de la sociedad civil, y una sociedad que salió enloquecida a aplaudir una guerra en la que iban a matar a sus propios hijos. Creo que hay un 30% de kirchneristas convencidos, 30% de antikirchneristas convencidos, y al resto no le importa la política y no sabe nada. Se deciden el día anterior a las elecciones de acuerdo con lo que vieron por televisión, si les gustó o no la cara de uno u otro, y votan por cualquier cosa. Por eso, aunque el sufragio es el mejor sistema, no se puede pensar que la mayoría siempre es un criterio de verdad. El sufragio universal y las mayorías pueden servir también para destruir la democracia. Mientras no se llegue a la concientización de por lo menos la mitad de la sociedad argentina, y la protesta pueda canalizarse a través de partidos y no a través de los grandes cacerolazos que se hacen ahora y a los que yo asisto, eso no sirve para nada.
-Por último, vivimos la excepcionalidad histórica de tener un papa argentino. ¿Cree que de ahora en más la figura de Francisco va a gravitar en la política nacional?
-No lo sé. Yo soy agnóstico, así que me da igual un papa u otro, pero en este sentido es interesante rescatar el libro que Bergoglio le entregó a Cristina en esa primera audiencia, cuando le dijo "para que vaya pescando lo que pensamos". Ese libro está hecho sobre la base de un congreso que se hizo del Celam -congreso de obispos latinoamericanos-, que hizo Ratzinger como papa y presidió Bergoglio. Hay un párrafo en el que habla del neopopulismo latinoamericano bien claro y sin metáforas, directamente en contra de los gobiernos de Chávez y Cristina. Y define el neopopulismo como lo que es, un autoritarismo que llega por vía democrática. Y no sólo los neopopulistas llegan por el voto popular. Hitler llegó con el voto popular y las facultades extraordinarias le fueron otorgadas con métodos impecablemente democráticos..




2 Comments:

At 4/29/2013 08:38:00 p. m., Blogger Mark dijo...

Aquí en Argentina, ya hemos caído en una dictadura blanda. No sólo los K son los culpables. El radicalismo, el FAP (socialistas de Santa Fe) y el Peronismo Disidente, como les gusta llamarse, han apoyado, sea dando quorum o directamente votando, para que la Justicia sea manejada por el partido político gobernante. El director de Poliarquía, tal vez la consultora política más prestigiosa, decía que en privado, el 90% de los políticos, sin importar el signo al que pertenecieran, apoyaba el control del poder judicial, porque era el "sueño del pibe" de cualquier político: No estar pendiente de rendir cuentas por sus actos. Así que hoy el partido que gane las elecciones, va a hacer las normas, ser policía y juez al mismo tiempo. Y los K además quieren ser el periodista q muestra la noticia también.
PD. Te escribí al mail de gmail, desde mi cuenta de la UCEMA, te llegó? Cordiales Saludos

 
At 1/03/2014 01:48:00 a. m., Blogger GlarezIII dijo...

mucha sabiduría en tus palabras hay... Me siento muy identificado con el contexto de tu post, pues soy Venezolano. Mis humildes felicitaciones Guillermo.

 

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