20 diciembre 2014

Diez años en Australia - Segunda Parte




En el 2003 empezaba a escribir los primeros párrafos que luego darían forma a este blog. En esos párrafos decía que "ante la gran decadencia política, social, moral y economíca" que sufría Argentina, "con Patricia decidimos irnos y comenzar una nueva vida en otro lado"

Mi diagnóstico era que el país estaba muy enfermo y sin cura posible en este siglo. No tenía experiencia viviendo en otro lado, pero intuía que la vida debería ser algo mucho mejor que lo que aceptábamos como cuasi normal en Argentina.


Mirando atrás desde este momento, parece que los riesgos y esfuerzos para hacer ese cambio fueron masivos, y desde la posición muy relajada actual es difícil imaginar de donde saldrían las fuerzas para hacer semejante cambio, principalmente por el hecho de estar arrastrando a 3 chiquitos muy chiquitos.



Mi análisis me decía que aunque tuviera que perder mucho en lo emocional y en lo material ( trabajo, contactos, historia laboral, etc ), por el solo hecho de movernos a un país sano, con progreso normal, con los años nuestra situación general iba a ser sustancialmente mucho mejor que si nos quedabamos en Argentina. Ciertamente iba a ser inmediatamente mejor en varios aspectos relativos a la calidad de la sociedad y de la gente. También esperaba que la preparación y ambición que tenía, muy por sobre la media, en un país normal iban a significar armas muy poderosas. Para mi el beneficio inmediato era el hecho de no tener que tolerar la mediocridad y decadencia que me rodeaba. Esa frustración desapareció cuando subí al avión, pero ciertamente reemplazada por el estrés inicial de no saber que nos depararía el futuro inmediato.

Y cuando comencé a escribir mis primeros párrafos, decía que "unos de los objetivos es que éstas líneas me sirvan como referencia futura para poder medir durante el paso de los años cuan alineado estoy con los objetivos iniciales".

Y cual es el análisis ahora?

Esta semana, Patricia escribía en su propio diario:


"Hace exactamente10 años llegabamos a Australia con un montón de sueños, mucha incertidumbre y muchas ganas de que el sueño se volviera realidad. Hubo que remarla y trabajar duro. Hoy 10 años después me siento feliz por la decision tomada y muy orgullosa por este camino recorrido. Vamos por más!"

Otra opinión interesante es la de Florencia, que cuando la movimos de país a los 4 años, con su fuerte personalidad nos prometió que cuando fuera grande se volvería a vivir a Argentina, y siguió repitiéndolo por años hasta que con más edad volvió a Argentina de visita. Después de ese momento comenzó a expresar que volvería a Argentina, pero sólo de vacaciones. Hace unas semanas, cuando jugando con ideas yo dije que quizá el futuro nos deparara que algún día tuvieramos que volver a vivir a Argentina, Flor dijó que si eso pasaba, ella ya tiene suficiente edad para quedarse. Ni loca vuelve.

Por mi parte, mirar atrás da tristeza. Ver a la distancia lo que pasa, lo que se discute, lo que se decide, revuelve el estómago. La decadencia no hizo más que acentuarse. Un país gobernado por ladrones, vivos e ignorantes, puestos ahí y apoyados por una gran mayoría que en valores y lucidez no está muy lejos de esas características. La destrucción es tan profunda y increiblemente tan invisible para los que la viven, que da miedo.

De este lado, en 10 años ha pasado realmente mucho. Un período lleno de obstáculos, temores, maravillas, riesgos, oportunidades, sorpresas, aprendizajes, batallas y victorias. 

Estos 10 años en nuestro nuevo hogar han sido todo una vida completa que han desembocado en una realidad de gran plenitud para nuestra familia.  

Qué gran decisión !




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