14 marzo 2015

Testigo de una violación


… golpea y viola repetidamente, quebrando huesos, desgarrando músculos, desfigurando todas las formas y esparciendo sangre por doquier, pero enfermizamente gritando “esto lo hago porque te amo y es lo mejor para vos”, creando la duda en la menesterosa víctima, quien lastimosamente se mantiene especulando acerca ese extraño amor. Desde afuera, a través del ojo de la cerradura, el escenario es pavoroso…


El hecho de que mi camino se separó del camino de Argentina justo antes del comienzo de la más nauseabunda etapa de la Argentina reciente, fue una afortunada casualidad. O quizás no tan causalidad. Una gran parte del proceso decisorio fue el balance de los posibles futuros de uno y de otro lado, erradicando de la ecuación, por supuesto, el perjudicial y típico optimismo respecto de tiempos futuros y manteniéndose muy cerca de evaluaciones objetivas de la realidad. Ese optimismo o esperanza es vital cuando no se tienen opciones, pero confiar que el futuro será mejor sólo porque si, sin ninguna evidencia que lo fundamente, es un factor muy peligroso cuando las opciones existen.

Mi separación física de la Argentina coincide más o menos con el comienzo del período Kirchnerista, ese período que quienes estuvieron a cargo quieren llamar la “Década Ganada”. Si las consecuencias de lo que sucedió en esta década no fueran tan terribles para los argentinos en Argentina presentes y futuros, uno debería descostillarse de risa ante tal ridícula ocurrencia. No debemos caer en la trampa, sin embargo, de rebautizar el período con un antónimo como podría ser la “Década Perdida”. Eso sólo implicaría que no se aprovecharon las extraordinarias condiciones contextuales para hacer progresar el país. El reclamo en ese caso sería incapacidad, dejadez e ignorancia, que en el contexto de lo que realmente pasó sería una situación paradisíaca.  

La correcta denominación del período debería ser la “Década Violada”, en donde la nación ha sido física y psicológicamente ultrajada, a tal punto que la misma víctima es incapaz de percibir el daño que se le ha provocado, ya considerando que la consecutiva aceptación de aberrantes y nauseabundas prácticas es algo normal. El violento gobierno golpea y viola repetidamente, quebrando huesos, desgarrando músculos, desfigurando todas las formas y esparciendo sangre por doquier, pero enfermizamente gritando “esto lo hago porque te amo y es lo mejor para vos”, creando la duda en la menesterosa víctima, quien lastimosamente se mantiene especulando acerca ese extraño amor. Desde afuera, a través del ojo de la cerradura, el escenario es pavoroso.

La deformación profesional de trabajar en estrategia, con el cerebro naturalmente reaccionando siempre primero a crear una visión holística de un futuro ambicionado y la correspondiente secuencia de acciones para alcanzarlo, y con la impresionante ventaja de haber migrado y conocer y manejar más de un conjunto de estándares, la evaluación que puedo hacer del período en cuestión, y del posicionamiento para el futuro, es dramática.

En un país, una empresa, una familia o a nivel personal todo lo que se tiene para prosperar, florecer e intentar ser mejor y feliz se puede clasificar en 3 grupos: nuestros activos (recursos, capital, etc), nuestras capacidades (organización, conocimiento, leyes, productividad, etc) y nuestra cultura (creencias, moral, motivación, valores, filosofía, etc.).  La combinación de estas tres cualidades no era grandiosa en Argentina hace una década, y por eso la decisión de emigrar. Más allá del optimismo, no existía mucha evidencia de que las condiciones estaban dadas para caminar en la dirección de un futuro próspero, o al menos más próspero que en naciones mejor balanceadas. Sin embargo, lo que vino después fue catastrófico.

En una mezcla furiosa de torpeza, ignorancia y corrupción, con la voracidad de una plaga de langostas, los tres pilares del futuro fueron devorados. Los activos desaparecieron. Fondos de jubilación, reservas, valor monetario, mercados internacionales, energía, acceso a bienes internacionales, infraestructura básica,  libertad económica. Todo se fue vertiginosamente. Las capacidades se desvanecieron. Las bases de la república se dinamitaron, el imperio de la ley y la justicia parece una noción propia de la ficción. La educación, base de todo, ha sido ignorada. La productividad, con un porcentaje de empleados públicos record, con una filosofía desarrollada alrededor de la limosna y la prostitución de los defensores del modelo, ha sido deteriorada sin pausa. Finalmente la cultura, el entramado básico de la sociedad, ha sido envenenada. La mentira, el engaño, la prepotencia, la violencia, la intolerancia, únicas herramientas de los sujetos con las riendas del pais, han permeado en el ADN de la sociedad.


Quienquiera sea el desafortunado que tome las riendas del país este año, si realmente estuviera interesado en el bien común y no sólo en sus bienes personales, tendrá una titánica tarea por delante.


1 Comments:

At 3/17/2015 11:54:00 p. m., Blogger Damian Rabada dijo...

Concuerdo contigo en casi todo, sin embargo siento la necesidad de agregar que la cultura en nuestro país siempre ha favorecido la mentira, el engaño y la prepotencia, solo se ha hecho mas evidente en la última década.
La persona que sea electa este año va a tener que enfrentar todo lo que ha dejado este gobierno, pero careciendo del control que amasó el kirchnerismo durante los últimos años... ya se marcan paralelos de la oposición con la Alianza y da miedo que la historia se repita con la bomba explotando nuevamente cuando se vayan los "peronistas"....

 

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