25 agosto 2015

Argentina a través del tiempo


Es lamentable decirlo, pero Nik ha capturado perfectamente la visión de Argentina que se tiene en el mundo...




12 agosto 2015

Ya es tiempo para la súper democracia



Yo no soy un creyente de la democracia, soy un creyente de la libertad. Eso de que la mayoría decide lo que es mejor para mí es sencillamente una pelotudez cúbica. Yo decido lo que es mejor para mí. Punto. 

Siempre tuve un problema con las mayorías. Por simple definición, considerando una distribución gaussiana, las mayorías son mediocres. Y yo siempre he aspirado a algo mucho mejor que mediocridad.

No es necesario decirlo, lo he demostrado con mis decisiones de vida. Cuando no me gustó lo que el sistema democrático de mi anterior país decidió como lo mejor para todos, simplemente decidí dejar de ser parte de ese “todos” y me fui a otro lado que me ofreciera algo superador. Lamentablemente en los papeles no pude dejar de ser parte de ese “todos”, ya que no es posible, aunque quise, abandonar la ciudadanía argentina; pero ciertamente estoy fuera de toda implicación práctica.

Obviamente desde la distancia he estado siguiendo el desarrollo de la carrera presidencial y de los demás cargos en Argentina. Afortunadamente cualquier cosa que suceda por allá tiene poca importancia en mi vida, pero por supuesto no deja de ser un caso de gran interés intelectual.

Miro desde la distancia, sin absolutamente ningún interés particular más que ese ingenuo ideal de que el mundo del mañana sea mejor que el mundo del ayer. ¿Y que se ve desde la distancia? Se ve que el oficialismo, que ha estado en el gobierno demasiado tiempo, compuesto por gente sin valores y sin instrucción, mantiene la delantera. Una banda de chorros, chotos, brutos, chantas, incompetentes y mafiosos, que han destruido los activos del país, incluyendo los más importantes que son los intangibles, y por lo tanto el futuro de demasiadas generaciones, y sobre todo de las clases más necesitadas, es nuevamente elegido. 

La primera pregunta que se viene a la cabeza es: ¿son todos idiotas? ¿están todos comprados? ¿son rehenes? ¿Es nomás una cuestión de suprema ignorancia? ¿Es trampa en el proceso?. Probablemente es una combinación de todas esas cosas. La cuestión es que claramente no se elige lo mejor. La idea de que el pueblo elije lo que es mejor para el pueblo, es sólo un cuento de los populistas. El pueblo elije lo que puede o lo que entiende (que en general no es mucho).

Pasándolo en limpio: se ha seguido un camino de salvaje destrucción (material y moral) y las víctimas, en su mayoría, elijen el camino que los va a terminar aniquilando. Evidentemente la democracia no funciona. Si, si, ya sé. El sistema democrático se auto-regula. Cuando realmente se toca fondo, las alternativas aparecen, y existen algunas chances de que un ciclo vicioso destruido se convierta en un ciclo virtuoso, al menos después de varios intentos. Pero esa visión sistemática implica que unas cuantas generaciones van a tener lisa y llanamente vidas miserables.

Y por supuesto no es sólo una deformación argentina. Hay unos cuantos casos, con el bien cercano ejemplo de Venezuela.

Siempre se dice que la democracia tiene muchos defectos pero es el mejor sistema que existe. Creo que esta es una idea pobre y conformista. Las democracias funcionan bien en algunas condiciones, pero no en otras. En muchas condiciones sólo condenan a sus pueblos a miserable supervivencia. Algo que sólo funciona cuando las condiciones son buenas, simplemente no funciona. La democracia es un concepto arcaico y demasiado vulnerable. Se necesita algo superador.


Ya es tiempo para la súper democracia.