Como contrapartida el saber científico proviene de la observación y de la experiencia repetitiva, enmarcadas en una metodología estricta. Enuncia teorías y las prueba hasta obtener conclusiones. Requiere esencialmente estudio y análisis.
El problema con el saber popular es que algunas veces fue originado en base a condiciones contextuales que ya se modificaron. Hay algunas veces que ese saber se introdujo a propósito porque beneficiaba al poder de alguien, o de alguna causa, quedando la sociedad al margen de esos objetivos ocultos. Y es así que, de una forma u otra, muchas veces las leyes del saber popular se continúan transmitiendo y aplicando cuando ya no tienen el menor sustento.
Es importante notar, sin embargo, que muchas veces esa sabiduría popular está completamente alineada con el saber científico.
En donde la sabiduría popular generalmente falla es en lo que tiene que ver con cuestiones de dinero. Más específicamente en temas de economía y de finanzas.
No es lo mismo ser un agente económico (como toda persona lo es) que entender la economía como ciencia. Pero de economía y de finanzas todo el mundo habla. Especulaciones y enunciados, en general desde la ignorancia de la materia y hasta desde las contradicciones lógicas, dan como resultado un sinnúmero de falacias y malentendidos. Estas conclusiones, producto de buenos sentimientos pero de incorrecto razonamiento o de análisis superficial, por ser políticamente correctas se repiten una y otra vez hasta que impregnan el saber popular, teniendo un efecto negativo sobre la sociedad en general, y sobre los individuos en particular.
Para mi gusto, algunos de los malentendidos favoritos en esta área son:
- El mercado, el máximo villano.
- El dinero, ese objeto pecaminoso causante de tantos males.
- Los precios que deberían ser justos y accesibles.
- La distribución, método de conseguir una sociedad mejor.
- El valor de las cosas como una representación del trabajo que se puso en ella.
- Los empresarios, los inescrupulosos explotadores.
- La economía, la disciplina de suma cero.
Y lo interesante del cuento es que Australianos y Latinoamericanos no comparten algunos conceptos del conocimiento popular en temas de dinero. Y Latinoamericanos y Australianos tienen resultados sustancialmente diferentes en cuestión de riqueza. ¿Será que esas creencias afectan los resultados?
Antes de intentar desanudar estos malentendidos es importante eliminar del análisis a delincuentes, corruptos y mafiosos. Siempre es fácil destruir cualquier razonamiento utilizando el accionar de un delincuente como contraejemplo. Ese no debería ser el caso. Es necesario un sistema de valores más firme, y sistemas de seguridad y justicia que respondan propiamente para sacar a los delincuentes del circuito. Hay que hacer el análisis económico libre de sujetos no deseados.
Ok. Vamos uno por uno:
El mercado, el máximo villano.
El mercado no es más que la relación económica libre entre individuos. Es dejar hacer a la gente lo que quiera con sus decisiones económicas, sus deseos, sus caprichos, sus aciertos y sus errores. Es el concepto más puro en términos de libertad económica. No hay un sabelotodo, o un dictador o papá-estado estableciendo que se tiene que comprar, a que precio, quien lo puede fabricar y quién lo debe usar y quién no. No hay nadie tomando decisiones sobre el bienestar ajeno o compulsivamente manejando el dinero de la gente. La libertad económica es el máximo generador de bienestar y ha sido lo que nos trajo hasta aquí desde la época de piedra. Toda intervención afectando ese accionar libre distorsiona la esencia de las decisiones de la sociedad y produce necesariamente pérdidas.
El dinero, ese objeto pecaminoso causante de tantos males.
El dinero es un medio de cambio y de unidad de cuenta que simplifica mucho las transacciones económicas, y permite manejar granularmente el intercambio. Sería realmente complicado ir a la panadería a pagar con una bolsa de sal, o con una pepita de oro. Pero el dinero tiene otra función muy importante, es un marcador económico. Si se pudiera desde un helicóptero a mucha altura ver como el dinero se mueve y cambia de una mano a otra, y prestáramos atención hacia adonde van los grandes flujos de dinero, entenderíamos 2 cosas. La primera es que quién esta recibiendo esos grandes flujos de dinero es quien más esta satisfaciendo a la sociedad ( por supuesto que no lo hace de bondadoso, lo hace por interés personal, pero eso es lo interesante del mercado libre, ya que siguiendo el interés personal se beneficia a los demás). La gente voluntariamente esta entregando su dinero a esa persona a cambio de algo que para ellos vale más. La segunda cosa es que ese flujo nos hace entender que es lo que la gente necesita y valora. Indica que esas actividades que atraen dinero deben ser reproducidas y aquellas que no abandonadas. El dinero es un gigantesco señalador de cual es la dirección a seguir para incrementar el bienestar y el progreso.
Los precios, que deberían ser justos y accesibles.
Un precio se define cuando hay un acuerdo entre un comprador y un vendedor. Si alguien quiere vender algo a una suma X, y nadie está dispuesto a pagar esa suma, ese no es un precio, es sólo un sueño del vendedor. En una economía libre el precio siempre se estable en el justo lugar para igualar la cantidad de compradores y vendedores. Si se producen 5 unidades de algo por mes, y hay siempre 100 interesados por mes, el precio subirá hasta que sólo 5 puedan y estén dispuesto a pagarlo. Para los restantes 95 el objeto será inaccesible, pero así debe ser ya que no hay otros 95 objetos. ¿Y por qué es justo que se les de más prioridad a los que tienen más dinero? Por qué precisamente quienes tienen más dinero son los que más hacen por el progreso de la sociedad y son los que mejor saben utilizar los recursos, además de que se lo ganaron. Pero que el precio suba para equiparar baja oferta con alta demanda es una gran cosa, ya que se está mandando al mercado una enorme señal. Se está diciendo: se necesita más gente produciendo esto!! Hay oportunidad de ganancia fabulosas!!. Inmediatamente el mercado reacciona atrayendo más competidores y haciendo bajar el precio abruptamente, dando a la gente eso que tanto hacia falta a un mejor precio. Los precios, siempre, siempre, independientemente de lo alto o bajo que sean, son, por definición, justos y accesibles.
La distribución, el método de conseguir una sociedad mejor.
El sistema de Robin Hood como política de estado es lo peor que puede sucederle a una comunidad. Sacarle a los que más tienen para dárselo a los que menos tienen, hecho de formar recurrente, y como política central, y no como elemento paliativo para aliviar la carga de los más necesitados, es condenar la sociedad a la peor de las miserias. Este tipo de políticas destruyen los incentivos básicos, ya que se castiga a los más productivos y se premia a los inútiles y holgazanes. A la larga todos los que queden serán inútiles y holgazanes. Es la más elemental de las conclusiones en las ciencias sociales, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de humanos, bicho jodido como hay pocos en la naturaleza. El humano, siguiendo su impulso genético invariable por millones de años, actuará primero en beneficio propio y de los suyos y no de la comunidad toda. Por lo tanto, prestará mayúscula atención al sistema de incentivos y actuará en consecuencia.
Para ejemplificarlo con algo más reducido que una sociedad, vayamos al ejemplo de una familia de muchos hermanos, en donde el padre ha decidido que todo lo que los hermanos ganen será repartido entre todos en partes iguales. Tenemos por un lado al hermano que se esfuerza al máximo, se arriesga, sacrifica muchas cosas y obtiene ingresos fabulosos. Tenemos en otro extremo al otro hermano que se pasa todas las noches de joda, y nunca se levanta antes del mediodía, si es que se puede levantar. Sus ingresos son paupérrimos, cuando logra tener algunos. Entre los dos extremos hay varios otros hermanos con situaciones intermedias. Pero todos, al final del mes se quedan con lo mismo. El primer mes quizás todo esté bien, quizás el segundo también. Tal vez un año o dos. ¿Qué pasará después de 5 años, o de 10?. Definitivamente no habrá más familia. Los más productivos se habrán ido cansados de mantener la fiesta de los demás. Los fiesteros estarán en la miseria, y ciertamente todos estarán peleados. Si esto pasa con una familia donde todos se conocen y comparten la sangre, que no pasará en una sociedad a la que se le aplique el mismo modelo?
Este post está quedando demasiado largo, así que lo mejor me lo reservo para la próxima…