La última semana fue semana de mudanza, proceso que ya comentaré propiamente. Este fin de semana fue el primero que pasamos más o menos ordenadamente en la nueva casa.
Durante nuestra vida en Australia, normalmente los fines de semana siempre nos despertábamos con el canto de distintas variedades de pájaros, pero esta mañana el sonido fue diferente. La cercanía al mar siempre fue una gran motivación para nosotros, y el despertarnos con el graznido de gaviotas fue un evento especial.
Hoy, aprovechando una soleada mañana, con Patricia y Samantha nos fuimos a caminar por el barrio. Bajamos a la playa y caminamos hacia la marina, donde almorzamos en unos de los barcitos.
Las caminatas a la orilla del mar serán un componente infaltable de esta nueva etapa de nuestra vida. Además de lo pacifíco y relajante de caminar sobre la orilla, siempre se tiene la oportunidad de encontrarse algo olvidado sobre la arena.
