En estos varios años mi blog ha pasado por
varias etapas y ha cumplido con varios objetivos. Por momentos fue una herramienta para mi, por
momentos fue una herramienta para otros, en otros momentos sirvió a ambas
partes, y seguramente por momentos no sirvió a nadie. También tuvo épocas de
actualización diaria, y tuvo épocas de publicaciones espaciadas. Tuvo tiempos
de mucho vuelco intelectual, y tiempos de contenido puramente superficial. Muchas
veces fue un esfuerzo generoso de mi parte, otras veces fue totalmente egoísta. A veces fue un espacio de debate y reflexión que yo me encargué de fogonear con
un estilo muy frontal. A veces fue sólo de comunicación unilateral.
Y así como etapas van y vienen, con mi noveno año en Australia, una nueva etapa
comienza, que tiene que ver con mis circunstancias personales.
Mi exposición en este, mi nuevo país,
es cada vez más importante. Ya no soy un anónimo más, y tengo responsabilidades
legales y políticas a alto nivel en varias instituciones, y ciertamente mi blog
es conocido, más allá de la diferencia de idioma y mi intento por el seudo-anonimato.
Ya no puedo hablar libremente y ser políticamente incorrecto como lo hacía al
principio. Seguramente esto se ha notado en el último par de años.
Los debates, que en algún momento
fueron interesantes, se fueron polarizando de a poco. Quienes aparecen en el ruedo
con ideas antagonistas, dado que los temas son tan obvios, son personajes con
los que no agrega mucho debatir.
La comparación entre mi país de
origen y mi país de adopción, y sus estilos, y sus sociedades, y todas sus
cosas, que dio para miles de interesantes líneas por años, en este momento es
absolutamente ridícula. El deterioro, enbrutecimiento y envilecimiento de Argentina y su
sociedad hace que ya no sea ni divertido intentar trazar alguna diferencia.
Otros medios sociales digitales que ofrecen otras funcionalidades han aparecido, y ya escribo en otros blogs y en canales sociales con audiencias privadas y específicas para el tema a tratar.
Y mi tiempo es cada vez más limitado
y preciado, y lo necesito para muchas otras cosas que me apasionan y me llenan
más en este momento.
Así que después de 8 años en Australia, tendré
que, si es posible, encontrarle otra vuelta a este, mi blog. Seguramente será
una vuelta mucho más tranquila.

