El otro día estaba tirado en la playa, leyendo placidamente, cuando una chica llegó con su kayak, lo metió en el agua de la bahía y salió remando.
Al ver eso me calenté mal (con el kayak, se entiende). Así que esa semana me hice un rápido estudio de mercado, ubiqué el lugar para comprar, fui, compré, lo cargué al auto y nos fuimos a la playa a probarlo.
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