En los últimos días, como mucha gente, he estado siguiendo muy entretenidamente los acontecimientos en torno del intento de ingreso de Novax Djokovic a Australia, mintiendo, firmando declaraciones falsas e intentando zafar de las reglas que se aplican en Australia en relación al manejo de Covid.
Y quizás lo más interesante no sucede a nivel de los actores principales, sino en los secundarios, viendo como la gente opina en las redes sociales respecto de este problema. La excepción son los padres del Djoko, que transpasan todas las marcas de imbecilidad registradas en el universo conocido. Si este pibe nació de ellos, no seamos malos, tampoco le podemos exigir tanto.
Volviendo al problema, en realidad no es uno, sino son al menos dos.
Por un lado está todo el tema de la negación de la ciencia y la elucubración de las teorías de conspiración.
Como siempre digo, la denominación Homo Sapiens nos queda muy grande. A lo sumo, con un poco de fuerza, si somos muy optimistas, nuestra especie puede clasificarse como Homo Salamis. Hay mucha gente que no cree en las vacunas, como hay gente que cree que la tierra es plana, y la lista de estupideces variadas continúa. Pero también hay muchísima gente que cree en el socialismo, y eso si que es mucho peor. La verdad es que al menos 63% del la población mundial cree en algún tipo de historia esotérica retorcida y sin mucho sentido. Y con todo eso no se puede hacer mucho, pero mientras no afecten a los demás, cada quién puede creer lo que quiera. El problema es cuando el volumen de gente es tal que si se afecta a los demás.
Hay algo que siempre les digo a mis chicos: "Tengan siempre presente que vivimos en un mundo lleno de gente de muy pocas luces y/o de gran ignorancia, que normalmente tomarán decisiones muy pobres para ellos mismos. Y esa gente no está en África o en algún lugar exótico, está alrededor de ustedes. El problema es que cuando son muchos no sólo van a tomar malas decisiones para ellos, sino también para los demás, o sea para ustedes, así que tengan cuidado y presten atención en que sistema están ubicados"
Las columnas de opinión de los diarios han estado reflejando este tema intensamente en los últimos años:
"Usted está viviendo en la época dorada de la estupidez"
"Qué tan tonto puede ser un país y seguir sobreviviendo" ( Argentina por el momento sigue, así que a no desesperar)
Este último articulo, además de pasar por los antivacunas y los terraplanistas, termina analizando el sistema democrático. Correctamente asegura que la democracia se mantiene como el mejor sistema de gobierno, no por mérito propio, sino porque las alternativas son mucho peores, y que siempre se basó en la idea que la conjunción de las opiniones de muchos es mejor que las decisiones de un dictador o un rey en soledad. Sin embargo, si llegamos a un punto de estupidez colectiva de masa crítica, dice, este principio puede no funcionar. Y quizás ya estamos ahí.
Un caso ejemplificador en las última elecciones argentinas ha sido el de esta chica, ya nominada para el nobel de economía y política.
Pero volviendo al caso de Novax, el primer problema entonces es de idiotez, y el descerebramiento que nos rodea.
El segundo problema es de corrupción y privilegios. Habiendo mentido en sus declaraciones de cruce de frontera, y no cumpliendo con las reglas que rigen para todos, hay una intención de hacer pasar conductas corruptas simplemente porque él es mejor que resto. Y ahí también, hay multitudes apoyando la corrupción. ( Una historia por demás conocida )
Quizás lo mejor ha sido lo que se les escapó en el micrófono a estos periodistas australianos: "Djokovic es un estúpido, mentiroso sinvergüenza... enredándose en sus propias mentiras " "Es muy desafortunado ver la gente que lo apoya"
La historia todavía no terminó, pero espero que termine correctamente.
2 comentarios:
Espero por el bien de todos que las autoridades australianas no le dejen jugar, pues sería una injusticia.
Las reglas están para que las cumplan todos por igual.
Terminó bien !!
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